PASTORAL JUVENIL: DESDE EL VESTUARIO A LA CANCHA
PASTORAL JUVENIL:
DESDE EL VESTUARIO A LA CANCHA
En la consulta del Sínodo, una de las constataciones fue la ausencia de los jóvenes, de una pastoral juvenil adecuada. Desde África nos llegan unas provocaciones por parte de un anciano salesiano, el cardenal Cristobal Lopez arzobispo de Rabat (Marruecos), impulsor de una Iglesia laical y misionera. Escribe: "Los partidos de futbol se juegan en la cancha, no en el vestuario. En Lisboa más de un millón de jóvenes pasaron unos días en el vestuario de la vida cristiana. Se necesita del vestuario, pero no es suficiente para jugar. Es lindo ser todos del mismo equipo, confesar la fe sin sentir vergüenza. Muchos han dicho:"No todo está perdido; todavía hay muchos jóvenes cristianos sanos y valientes". Pero, ¿qué será de ese millón y medio de jóvenes a partir de ahora? Pensarán con probabilidad como juntar plata para ir al próximo encuentro internacional en Seúl. Pero: ¿saltarán a la cancha de la vida para jugar el partido y comprometerse en la lucha por el Reino de Dios en lo cotidiano, en el día a día? O quedarán encerrados en sus grupos entre amigos que piensan lo mismo , pasando vergüenza por ser cristianos frente a los demás? Los eventos son buenos y ayudan con tal de que estén precedidos y seguidos de procesos. ¿No habrá que pasar de una pastoral de eventos a una pastoral de procesos? Hay que ir a la cancha aunque sea un baldío o un potrero porque allí se juega el partido. Cada año en mi diócesis confirmo un centenar de jóvenes, casi todos universitarios. Saben que deben comprometerse con el trabajo de la Iglesia y entonces se proponen entrar en el grupo litúrgico, en la catequesis, en la Legión de María o en algún movimiento eclesial. Estos compromisos son buenos pero insuficientes. Nadie me dice que ahora tendrá que tomar en serio sus estudios sin hacer trampas, que va a revisar como vive su afectividad y sexualidad, su honestidad en el trabajo, como gasta el dinero y su tiempo libre, de cómo se interesa para los hermanos más necesitados. La parroquia es el vestuario, pero el partido se juega afuera, en la cancha. Y la cancha es la familia, la universidad, el trabajo, el vecindario, la acción social y política. Es cierto que antes de cada partido hay que ir al vestuario para escuchar las instrucciones del entrenador, cambiarse de ropa, hacer el precalentamiento, pertrecharse adecuadamente; pero luego hay que saltar a la cancha para jugar el partido. Hay que enfrentarse a los que no son de nuestro equipo, que no comparten nuestro pensamiento, nuestra fe. Es un grave error no solo de los jóvenes sino también de los adultos y hasta del clero cuando se piensa ganar el partido quedándose en el vestuario. Es imposible; hay que salir a la cancha".
Fuente: VIDA NUEVA.
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