EMMANUELLE CINQUIN: VIVIR CON LOS TRAPEROS

EMMANUELLE CHINQUIN:

VIVIR CON LOS TRAPEROS

En este me de octubre se celebran los 15 años de la muerte de la famosa monja francesa Emmanuelle Chinquin el 20 de octubre del 2008 a los 99 años. Había estudiado filosofía y letras en la Sorbona de París; más tarde se dedicó a escribir y a  enseñar desde su congregación religiosa de Notre Dame de Sion, en Estambul, Tunez, Alejandría. Después de 40 años de docencia, en un viaje a Egipto descubrió la miseria de las grandes periferias de El Cairo y en especial de los recolectores de basura y allí sintió la vocación de vivir con ellos y como ellos. A los 63 años fue a vivir en una "bidonville", un rancherío llamado Mokattan de mala fama, lleno de basurales. Había allí unos veinte mil hurgadores de basura y ni la policía se animaba a entrar. Escribe ella:"Viví allí en una choza los primeros cinco años sola, hasta que una hermana y muchos voluntarios llegaron a dar una mano. No había electricidad, agua potable, alcantarillas, ni escuela ni medico. Los niños morían como moscas de  tétanos, infecciones, falta de higiene en medio de ratas y cucarachas, entre montañas de basura y con un aire siempre maloliente". Allí quedó por 22 años. Esto escribió sobre su "conversión": "Al visitar por primera vez esos basurales, un día un niño sucio, harapiento y hambriento me  compartió una manzana podrida. Me la comí pero desde aquel momento sentí la llamada de Jesús a quedarme; y  allí me quedé". A lo largo de los años, con la ayuda de numerosos bienhechores que ella suscitaba en toda Francia, construyó dispensarios, escuelas, guarderías, centros de maternidad y hasta organizaba colonias de verano en las costas del Mar Rojo. Acusada de hacer limosna, respondía Emmanuelle:"No puedo soportar ese término porque es injurioso para los que la reciben. Yo estoy por la caridad en el sentido de la justicia, de la solidaridad, de  ayudar a que la gente se instruya para que conozca sus derechos y pueda manejarse por sí misma. Siempre quise vivir radicalmente el evangelio en la pobreza y sirviendo a Cristo pobre en los pobres". A los que la cuestionaban por esa vida tan dura:"La vida ofrecida a Dios y a los pobres es gustosa como  el champán y nos  llena de alegría". Los musulmanes la llamaban "abilati"(=la hermana mayor) porque quería a todos por igual  ya que todos somos hijos del mismo Dios. En Mokattan ella construyó una capilla y también ayudó a construir una mezquita. Al volver a Francia en 1993 por pedido de las superioras, se dedicó a rezar. A todas las cartas que le llegaban las ponía sobre el altar y su oración era un grito."Hay derecho de gritarle a Dios. Lo hago por todos aquellos que no tienen ni fuerza para gritar. No le tengo miedo a la muerte. Es un paso difícil pero yo he buscado a Dios toda la vida y entonces será como cuando una esposa corre al encuentro de su esposo".

Fuente: libro "CRISTIANOS CREIBLES" (Primo Corbelli) ed. paulinas

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