PARA PENSAR : PESCADORES DE HOMBRES

Para pensar:

PESCADORES DE HOMBRES

Jesús caminaba en la orilla del lago de Galilea y vio a unos pescadores que no habían pescado nada durante la noche; Jesús los invitó a llevar la barca mar adentro y echar las redes donde el agua es más profunda.  Jesús no era pescador mientras ellos eran profesionales, además en pleno día cuando las posibilidades de pescar son menores. Pero uno de ellos, Simón, conocía el poder de Jesús porque le había curado la suegra; y entonces él y compañeros, en el nombre de Jesús, echaron las redes con un resultado extraordinario. Frente a ese poder divino, Simón se arrodilla y se declara pecador. Pero Jesús no lo rechaza, ni a él ni a sus compañeros;  por el contrario los llama a colaborar con él en otro tipo de pesca. "Yo los haré pescadores de hombres", les dice ((Mt 15, 19). No dice: "serán pescadores", sino "yo los haré pescadores". Habla del futuro y de un tarea de la cual él será el principal actor; ellos trabajarán en total dependencia suya porque los peces se sentirán  atraídos no por ellos sino por "su" voz. Lo primero que se les pide "es estar cerca de Él"(Mc 1,21; 3,14) Ellos no tendrán que ir a estudiar en ningún lado, sino estar a su lado, aprender de él y seguirlo. No han sido ellos a buscarlo (como hacían los discípulos de los rabinos) sino Él mismo los llamó. Jesús no escribió libros, no dictó cátedra; de este maestro  solo se podía aprender estando con él, adoptando su estilo de vida y sus objetivos. Los discípulos no saben adónde van; Él los precede y ellos lo siguen. La pesca no será proselitismo ni conquista, sino un largo y duro trabajo como el del pescador o del sembrador que esperan los resultados (que serán abundantes) con mucha paciencia y constancia. Habrá días en que el pescador pesca tan solo un pez, como el pastor que encuentra una sola oveja perdida y sin embargo hace gran fiesta. Es alguien que goza al pescar un solo pez, salvar una sola oveja, hallar una sola moneda. Todos los bautizados, los que nos decimos discípulos de Jesús estamos llamados por Él a ser "pescadores hombres"; no es tan solo una colaboración voluntaria y saltuaria que se brinda  al sacerdote en parroquia, sino un preciso deber, una respuesta personal al llamado de Cristo que nos hace con el bautismo y la confirmación. Es además una tarea permanente y en todo lado; somos responsables junto a Él de la pesca en el ámbito familiar, vecinal, social, del trabajo…, lejos de la orilla ("mar adentro") y de los ámbitos parroquiales. En el evangelio la barca de Pedro representa a la Iglesia y la misión de pescar "mar adentro" (ir a las periferias, se diría hoy) significa recuperar y salvar de las profundidades marinas a los peces (en la antigüedad el abismo del mar significaba oscuridad y perdición). El hecho de la pesca milagrosa en el evangelio se da por dos veces, como para grabar en la mente que si no se actúa bajo las órdenes de Jesús y en su nombre, no se logrará nada. La actividad pastoral no es como el trabajo profesional, cuyos logros se dan gracias al esfuerzo y a la capacidad de cada uno. Sin Él, presente en la barca, no habrá pesca milagrosa.

Fuente: libro "Volver a la Palabra" (Primo Corbelli)

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