para pensar: ¿HAY VIOLENCIA TAMBIEN EN LA BIBLIA?
Para pensar
¿HAY VIOLENCIA TAMBIEN EN LA BIBLIA?
En el pasado se usó el nombre de Dios para justificar guerras y cruzadas contra los infieles. Decía san Bernardo en el contexto de las cruzadas:"Los caballeros de Cristo luchan las batallas del Señor, sin que teman cometer pecados cuando matan a los enemigos de Dios; eso no es ningún crimen y merecen una enorme gloria". Se quería eliminar el mal eliminando a los malos. Se pensaba en una línea parecida a las primeras páginas de la Biblia que para defender al Dios verdadero, todo estaba permitido. Dios era "el Señor de los ejércitos" que ordenaba exterminar pueblos enteros. Hay hechos extremamente violentos en la Biblia atribuidos a Dios o"guerras santas" hechas en nombre de Dios. Antiguamente se adjudicaba a Dios todo, también la enfermedad, la muerte, la peste, la sequía, la guerra. Era un Dios ambiguo que era a la vez misericordia y justicia, perdón y castigo; era un Dios que hunde y levanta, concede favores y envía desgracias, quiere el bien y permite el mal. Un semita no podía imaginar que sucediera algo en este mundo sin que Dios lo quisiera o lo permitiera. Dios era el dueño de todo y por lo tanto el autor de todo. El mismo Job admitía resignado:" Si aceptamos de Dios lo bueno, ¿no aceptaremos también lo malo?(Job 2,10). Será Jesús que nos enseñará a odiar el pecado y amar al pecador; y nos explicará que Dios no manda desgracias a nadie y que estas no son castigos de Dios. Lamentablemente sigue habiendo un "fundamentalismo" bíblico por el cual muchos cristianos no saben hacer una lectura crítica sobre todo del Antiguo Testamento y pretenden volver a las "fuentes" , es decir leer la Biblia palabra por palabra así como está. Se olvidan que esas palabras han sido escritas por hombres hace siglos, inspirados por Dios pero con la cultura y los géneros literarios de aquellos tiempos; por lo tanto hay que saber interpretarlas. En la Biblia hay una revelación progresiva de Dios que termina en Jesús, pero que va evolucionando desde los comienzos por etapas. Dios se adaptó al primitivismo y a la violencia de los primeros hombres llevándolos de la mano, respetando su libertad y orientándola sin eliminarla. La Biblia es la historia de la paciencia educadora, de la pedagogía de Dios para con hombres "duros de entendimiento" (Lc 24,25). Ya en los primeros capítulos de la Biblia se habla de un Dios que "elimina la guerra hasta los extremos del mundo; rompe el arco, quiebra la lanza y prende fuego a los escudos" (Sal 45,10), pero es Jesús que nos revela, con su vida y con su palabra, el mensaje autentico y definitivo de Dios. En una oportunidad dijo Jesús:"Aprendan de mi que soy manso y humilde de corazón" (Mt 11,29). Él predicó el amor a los enemigos, pidió devolver bien por mal y vencer el mal con el bien, prohibió el uso de la espada incluso en caso de legítima defensa (Mt 26,51-53). No fue un mensaje de resignación pasiva, sino de no violencia activa porque él siempre luchó y sufrió en pos del Reino de Dios, un reino de justicia, amor y paz, sin dejar de dialogar con todos, hasta con sus enemigos. En Mt 12,18-20 Jesús huye de las disputas, manda que guarden silencio porque no busca la polémica, cuida de que no se apague la mecha que humea, no se quiebre la caña cascada; él no grita ni pelea. Eso no le impidió manifestar su legítima indignación y denunciar la hipocresía, la mentira, el atropello de los poderosos. El verdadero Dios de la Biblia es un Dios compasivo y liberador cuya justicia está al servicio de los pobres y oprimidos, de los enfermos y marginados, de los huérfanos y las viudas; y que se revela plenamente en Jesús. De este desconocimiento del verdadero Dios han surgido las guerras de religión, el fanatismo. Esta última palabra tiene origen religiosa (del latín "fanum"= templo) y se da cuando, en nombre de la propia fe se pretende que sea aceptada por todos, usando hasta medios de coacción y presión si no se logra el convencimiento. En el pasado desde ámbitos cristianos se justificó la muerte, las torturas, las desapariciones de miles de personas en nombre de una supuesta civilización occidental "y cristiana". Se han visto y se siguen viendo países cristianos enfrentados en guerras violentas, cada cual rezando al mismo Dios y pidiendo la aniquilación del adversario. Se ha visto y se siguen viendo sacerdotes bendiciendo armas y ejércitos. En la actualidad se da un crecimiento del nacionalismo, del terrorismo, del antisemitismo, de la violencia de género, de la agresividad verbal, de la intolerancia. También en la Iglesia crecen los movimientos tradicionalistas integristas que no quieren ningún cambio y obstaculizan la renovación de la Iglesia promovida por el Concilio. El proyecto de Dios para esta humanidad es de paz y fraternidad entre los hombres cuando "con sus espadas forjarán arados y con sus lanzas podaderas" (Is 2,4).
Fuente: del libro"INTRODUCCION A LA BIBLIA (Primo Corbelli) ed. claretiana
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