EVANGELIO DEL DOMINGO: LOS VIÑADORES ASESINOS

Evangelio del domingo:

LOS VIÑADORES ASESINOS

El enojo del propietario de la viña (que en la Biblia es la figura del pueblo de Israel), no es contra la viña sino contra los viñadores encargados de cuidarla, los dirigentes de Israel (Mt 21, 33-46). Esa viña era muy querida por el dueño que la había plantado con cepas selectas, quitando las piedras, construyendo una torre, excavando un lagar (Is 5, 1-2) y ahora el dueño quiere recoger los frutos y por eso envía, uno tras otro con gran paciencia sus servidores (los profetas). Pero la viña solo ha producido racimos amargos y los viñadores apedrean y matan a los servidores. Ellos actúan como si fueran los dueños de la viña; en realidad quieren ser ellos los dueños de la viña y cuando el dueño envía  a su propio hijo (Jesús), que es el heredero, lo matan y lo arrojan fuera de la viña negándole hasta la sepultura. Los responsables de la muerte de Jesús efectivamente fueron los dirigentes, no el pueblo. Ahora la viña, el Pueblo de Dios, será entregada a otros que la harán producir; Dios es siempre fiel a su viña y no la abandona. Con esta parábola Jesús cierra definitivamente la serie de profetas enviados por Dios y se proclama el Hijo, que será crucificado fuera de las puertas de Jerusalén. Dios no castiga a la viña porque "Dios amó tanto al mundo que envió a su Hijo único para que el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna" (Jn 3,16). Las palabras "viña" y "reino"(Mt 21,43) son sinónimos; se quiere significar que ahora la viña no será tan solo el pueblo de Israel sino todos los  que den frutos de justicia, amor y paz. Con el pecado todos podemos dejar de dar frutos y entonces se corre el peligro de tropezar con la piedra angular desechada (Mt 21,44), que es Cristo. Hoy también hay sumos sacerdotes que se sienten dueños de la viña del Señor y cristianos que solo producen racimos amargos. Hoy también se mata a los profetas y  se rechaza su voz; se echa a Jesús fuera de la sociedad en la que vivimos. Hoy también matamos a Jesús de hambre, frio, soledad y lo dejamos morir en la calle, en los subtes, en el mar, en el horror de la guerra, en las periferias más abandonadas. Hoy también hay lideres hipócritas que pretenden hablar en nombre de Dios. La advertencia de Jesús es grave:"El Reino de Dios se les quitará  a ustedes.." (Mt 21,43).

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