GERHARD MULLER: HABLAN LOS LAICOS

GERHARD MULLER:

HABLAN LOS LAICOS

El escritor católico laico Gabriel Maria Otalora escribe:"El Papa había pedido que en toda la Iglesia en este proceso sinodal, empezando por las parroquias, los católicos de a pie pudieran hablar y compartir sobre sus necesidades y esperanzas. Lo pidió como parte esencial de este Sínodo de Obispos. Pero no pocas diócesis y conferencias de obispos informaron que hubo una participación mínima de los católicos que aportaron respuestas. En Estados Unidos por ejemplo la participación fue en torno al 1% de los católicos; y en muchos países europeos debajo del 10%. Por el contrario se hizo más fuerte la voz de los opositores del Papa y del Sínodo por sentirse desclasados de su poder. El clericalismo denunciado por el Papa se reveló en el escaso celo de obispos y párrocos en animar a sus fieles a participar  en la tarea sinodal, y en la endémica pasividad laical". Pero lo más grave es la oposición frontal de un grupo minoritario de

cardenales y obispos que tendrían que dar ejemplo de sentido eclesial. Escriben los laicos Jose Antula y Elske Rasmussen dirigiéndose al cardenal Gerhard Muller: "Nadie en el mundo teológico se atreve a pararle los pies. Usted le dice  al cardenal Duka que no escuche al Papa ni al Prefecto sino que le escuche a él. Parece haber sobrepasado todos los límites de la soberbia. Que alguien le haga ver, por favor, que ya no es Prefecto de Doctrina de la Fe, que dejó de serlo hace años y que no puede ni debe asignarse las atribuciones propias del Papa. En realidad, con su postura pretende una "inversión de roles", como un adolescente grandote y desobediente que no quiere escuchar ni hacer caso a los consejos de sus padres. No es usted, cardenal Müller, el apagafuegos doctrinal de la Iglesia. Es sólo un miembro más de la institución y su opinión es una de tantas. Agradezca la bondad de Francisco. Agradezca que el Papa le permite, incluso, esa libertad de declararle hereje o de declarar cismático a su Prefecto de Doctrina de la Fe, pero no pretenda que la suya sea una opinión autoritativa y deje de estar dando indicaciones a los obispos, porque nadie le ha dado esa función. Como bautizados, le aconsejamos: búsquese un trabajo que le permita encauzar sus energías y no siga poniendo palos en las ruedas de las reformas eclesiales necesarias y del proceso sinodal. ¿No ve que las huestes rigoristas le están utilizando de banderín de enganche, para atacar sin piedad al Papa actual, al que usted prometió defender hasta con su sangre, si fuese necesario? ¿Cómo entiende y vive usted la comunión eclesial? Por favor, señor cardenal, no se deje utilizar, vuelva a la barca y siga remando mar adentro siempre "cum Petro et sub Petro" (=con Pedro y obedeciendo a Pedro). Amén".

Fuente: RELIGION DIGITAL

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