ENTREVISTA: P.LUIS DRI, CARDENAL

ENTREVISTA:

P. LUIS DRI, CARDENAL

Entre los 21 nuevos cardenales creados por el Papa, hay tres argentinos: Victor Manuel Fernandez de la curia vaticana, Angel Rossi arzobispo de Córdoba y p.Luis Pascual Dri, un humilde fraile capuchino de 96 años, del santuario de Pompeya (Buenos Aires) que ha sido dispensado por el Papa de la ordenación episcopal. Luis Dri, que anda en silla de ruedas (y por eso no pudo ir a Roma), fue confesor y amigo del Papa; a su confesionario acuden multitudes. He aquí unos extractos de una entrevista al fraile por parte de Jorge Fontevecchia ( diario "Perfil"). Dice el p.Luis: "Sentí vergüenza cuando me enteré que el Papa había pensado en mi. Yo soy del campo, me fragüé atendiendo animales; no tengo grandes estudios ni doctorado. Ahora tendré que preocuparme más por la Iglesia, por el Papa que es muy criticado, le dan por todos los costados, se tergiversan sus palabras, se lo malinterpreta. Creo que este reconocimiento no es para mí sino para dar relevancia  al sacramento de la Reconciliación al cual he dedicado toda mi vida. Ya de chico, le debo todo a Dios. Después que murió mi padre, mi madre me cuidaba, me mandaba a la escuela, me enseñaba catequesis, yo la acompañaba para  ayudar a misa, rezábamos el rosario todos los días. De ella aprendí a trabajar y ganarme la vida; iba detrás de los bueyes, plantaba maíz, alfalfa. Éramos muy pobres. No teníamos luz eléctrica y solo una lamparita de kerosén. De sacerdote, me dediqué a confesar. En nombre de Dios he perdonado siempre, excepto a una personas que quería seguir en lo mismo. Si uno no se propone cambiar vida (no importa lo que suceda después), le falta la condición esencial para recibir el perdón; si uno no abre la boca, no se le puede dar de comer. Procuro sin embargo ser amable con todos, le beso la mano al penitente para que se sienta reconfortado y hasta le doy caramelos. Empiezo siempre con hablar de la bondad y la misericordia de Dios. Yo me siento tan pecador como el que llega para confesarse y me confieso yo también cada diez, doce días. La confesión tiene un efecto terapéutico, de catarsis, de paz y serenidad al saber que Dios ha olvidado tus pecados, pero debe ser acompañada por la oración y la confianza en la Virgen con el compromiso de  perdonar también nosotros  al hermano. Algunos dicen que no hace falta confesarse. Yo no me pudo perdonar a mí mismo, como cuando uno tiene una grave enfermedad; para no engañarse a sí mismo, si quiere sanarse  tiene que recurrir al médico. Yo no puedo ser juez y parte; no puedo ser las dos cosas". Preguntado sobre la situación del país: "Veo  una multitud dispersa como si fueran ovejas sin pastor. Cada uno tira para su lado, cada uno busca tajadas. No se trabaja para una Argentina unida, capaz de atender a todos. El egoísmo nos ha dominado y cegado. Matan a uno, matan al otro, atropellan aquí, roban allá. La grieta se ha radicalizado y dudo que la visita del Papa contribuya a cerrarla. No basta cantar libertad, libertad; hay que vivirla empezando por la libertad interior y luego abrirse a todos los hermanos, aún con las legitimas diferencias que no impiden trabajar juntos para el bien común".

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