PORTUGAL: ENTREVISTA PAPAL SIGNIFICATIVA
PORTUGAL:
SIGNIFICATIVA ENTREVISTA PAPAL
Hablando con una revista católica española ("Vida Nueva") el Papa dijo que "no están maduras las cosas para un Concilio Vaticano III y tampoco es necesario en este momento, hasta que no se haya puesto en marcha realmente el Concilio Vaticano II. Sigue estando presente un miedo que nos contagió a todos por parte de los viejos católicos, ya presentes en el Concilio Vaticano 1°, los que se creen depositarios de la verdadera fe. Yo sigo aportando al proceso sinodal que puso en marcha Pablo VI con el primer sinodo de obispos para ayudarlo en el gobierno de la Iglesia; con la diferencia de que ahora participan también curas y laicos y así queda representado todo el Pueblo de Dios.Todavía no he podido acabar con la cultura de corte que hay en la curia vaticana. La rigidez en los curas jovenes se da porque tienen miedo a enfrentarse a la inseguridad que estamos viviendo y eso no los deja caminar. Por otro lado detrás de cierto tradicionalismo se esconde mucha podredumbre, problemas morales, vicios graves y dobles vidas. La rigidez es un mal sintoma de vida interior. Cuidado con las "beatas Imeldas" con cara de santitos. En los seminarios necesitamos jovenes normales con sus problemas, que juegan al futbol, que no salgan a dogmatizar. Hay que acompñar a los sacerdotes jovenes, ablandarlos, alejarlos de la tentación del clericalismo. Hay gente que vive atrapada en un manual de teología, incapaz de ponerse en los problemas reales de la gente. No queremos una teología de escritorio con una logica fría y dura. La teología estancada es como el agua estancada, la primera que se pudre. En América Latina la teología de la liberación de Gustavo Gutierrez ha enfrentado esa teología estancada. Los grandes seminarios tienen que transformarse en pequeñas comunidades y los que tienen pocos candidatos, agruparse. El elemento comunitario, y también numerico, es fundamental para los jovenes. Ellos necesitan una formación humanistica y pastoral. Para una recta pastoral juvenil, lo primero no es buscar vocaciones, sino educarlos para el voluntariado y la solidaridad. El acompañmiento de los jovenes es un camino lento y hace falta perseverancia. No hay que hablarles enseguida de castidad, porque se asustan y se van. Enseñarles a que utiliicen las manos y los pies para hacer algo bueno. Los obispos por su parte sean buenos pastores; si son residenciales y están a cargo de una diócesis, están casados con esa diócesis; si miran a otra parte, cometen adulterio. Si buscan un ascenso, cometen adulterio episcopal. Que busquen hacerse ayudar por los sacerdotes y obispos auxiliares. Por mi parte sueño con una Iglesia de periferia y que la periferia pase al centro de la Iglesia. Por eso he creado cardenales en Mongolia, Sudan del Sur, Malasia; por eso no voy a viajar a ningún otro país en Europa hasta que no termine con los más pequeños. EL Concilio debe llevarnos a un nuevo Pentecostés donde había partos, medos, elamitas y todos se entendían entre ellos. Hoy todos debemos rebelarnos a la guerra y a todas la guerras, como hicieron los estibadores del puerto de Genova que debiendo cargar un barco con gran cantidad de armas destinadas al Yemen (país en guerra), se rebelaron y no lo hicieron. A los pobres tenemos que ayudarlos con soluciones de fondo no tirándoles una moneda sin mirarlos en la cara y tenderles una mano como a un hermano. Dios no nos pide lo imposible y hay santos en la puerta de al lado. En Santa Marta hay un trabajador que cuando se rompe un vidrio va él, se rompe una cañería va él, si la calefacción no funciona va él; lo resuelve todo y lo hace todo en silencio. Es un hombre de Dios".
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