CONSUELO VELEZ:TEOLOGA FEMINISTA RESPONDE

 

CONSUELO VELEZ:

TEOLOGA FEMINISTA RESPONDE

El nuevo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el arzobispo Victor Fernandez el 9 de julio pasado expresaba: "Hay que repensar el papel de la mujer en la Iglesia, pero no es necesario para eso forzar la discusión del acceso de la mujer a los ministerios ordenados. Sería empobrecer la propuesta. Hay que profundizar y explicar mejor el lugar  especifico de las mujeres en la Iglesia y su contribución propia". He aquí la respuesta de la teóloga colombiana Consuelo Velez desde una postura feminista cristiana.

"Es cierto que los ministerios ordenados no son el único tema a tratar cuando se habla del rol de la mujer en la iglesia. Centrarse en este tema es limitarse en e l campo más amplio de la realidad eclesial en la que la mujer puede dar su aporte. Pero no sería "empobrecer" la propuesta. Explicitar el tema de los ministerios ordenados es un problema que hay que enfrentar, aún siendo el más delicado y difícil de superar, si se quiere reparar integralmente la exclusión que las mujeres han sufrido por siglos. Es un tema fundamental que tarde o temprano ha de encararse con todas sus consecuencias. También se habla de "buscar el lugar especifico de las mujeres en la Iglesia y su contribución propia". Es difícil entender lo que hay que profundizar. Por el bautismo todos y todas somos participes de la triple dimensión profética, sacerdotal y real de Cristo. El papel subordinado que en la Iglesia ha tenido el laicado y dentro de este  la mujer, no tiene ninguna lógica. El tema del diaconado permanente de las mujeres igual que el de los varones, ha sido estudiado por dos comisiones sin ningún resultado a pesar de tantos estudios serios y concluyentes que se han hecho sobre las primeras comunidades cristianas. Esto realmente significa que más que avanzar se busca eludir el tema. ¿Contribución propia de las mujeres? Se ha dicho que lo específico de las mujeres es la ternura, la compasión, la delicadeza, la sensibilidad etc. Pero esas actitudes positivas deben ser y son propias para varones y mujeres, cada cual con mayor o menor énfasis. Habría que preguntarse entonces cual es la contribución propia de los varones, cual es su lugar propio, porque no se escribe una carta papal para los varones como se ha hecho para con las mujeres, con el fin de explicitar los valores que los define y dignifica. No existen esos colectivos. Existen personas, varones y mujeres, con sus características y carismas personales, llamadas a enriquecer la comunidad eclesial . El tema de fondo es la cuestión del poder en la Iglesia, la posibilidad de que las mujeres tengan mayor espacio e incidencia, con participación plena igual que los varones. No hay que conformarse con los lentos cambios que se van dando y la poca importancia que se le da al tema para no incomodar a los que no quieren escuchar esta demanda que sale de la base. Ya hay muchas mujeres que no están dispuestas a esperar sino que se van alejando más y más, explícita o implícitamente, de la Iglesia. Hay que acelerar el paso por fidelidad al evangelio y evitar el envejecimiento de la Iglesia en la que las/os jóvenes no tienen ya casi ningún interés en involucrarse.

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