MONGOLIA: EL PAPA Y LAS PERIFERIAS
MONGOLIA:
EL PAPA Y LAS PERIFERIAS
Fiel a su opción por las periferias, el Papa Francisco viajará a Mongolia por cuatro días del 31 de agosto al 4 de septiembre, invitado por su presidente. Es un país situado entre China y Rusia, de 3,32 millones de habitantes, de los cuales la mitad vive en Ulán Bator, la capital. Mongolia es un país exterminado con un millón y medio de km. cuadrados, cubierto por estepas y desiertos y a la vez el menos poblado del mundo, con un 30% de nomadas Tiene sus raíces históricas en el imperio mongol que dominó gran parte de Asia en el siglo XIII bajo la guia del Gengis Kan, que a los 25 años se había largado a la conquista de todo el mundo a su alcance. En 1924 el país pasó a depender de la Unión Sovietica hasta 1992 y 17 mil monjes budistas fueron masacrados con sus monasterios destruidos. A nivel religioso predomina el budismo tibetano y hay una unica diócesis catolica en todo el país. Esta, con alrededor de 1.300 fieles, está dirigida por el recién nombrado cardenal, el misionero italiano Sergio Marengo de 49 años y que vive en el país desde hace 20 años. El lema del viaje papal es:"Esperando juntos" que propone el diálogo interreligioso con los budistas en pos de la paz mundial. La cercanía con China donde hay 7.53 millones de catolicos podría marcar un mayor acercamiento también a China. El más joven de los cardenales, había llegado a Ulán Bator como misionero de la Consolata después de haber estudiado el mongol y había instalado dos carpas en la estepa, una para servicios pastorles y sociales y otra para la Misa. Ahora se propone construir el primer monasterio catolico en el país y el Papa inaugurará la Casa de la Misericordia donde se atenderán pobres sin vivienda, víctimas de la violencia domestica, enfermos. Hay más de una cincuentena de misioneros y misioneras que lo ayudan, algunos presentes en el país desde hace treinta años. Ya Juan Pablo II se había propuesto visitar a esta Iglesia, pero no fue posible por su enfermedad terminal. El Papa Francisco explicó el sentido de su viaje: "Es importante la cercanía, encontrarse con las comunidades cristianas minoritarias, con los creyentes de otras religiones. Verse y hablarse es diferente que enviar mensajes escritos o videos. El Papa tiene que confirmar a sus hermanos en la fe y alentar a todos los que trabajan por la paz". Preguntado sobre las dificultades de un viaje tan largo contestó: "Si san Pablo hubiera podido viajar en avión, ¿qué habría hecho?".
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