EVANGELIO DEL DOMINGO: ¿QUIEN ES JESÚS?
EVANGELIO DEL DOMINGO:
¿QUIEN ES JESÚS?
En el evangelio del domingo 27 encontramos a Jesús con sus apóstoles fuera de Israel en la ciudad pagana de Cesarea, gobernada por Filipo, uno de los hermanos de Herodes Antipas e hijo de Herodes el Grande. Apartado de las multitudes, Jesús pone a prueba a los Doce después de meses de predicación y milagros y les pregunta: "¿para ustedes quien soy yo?". Habían convivido, trabajado y rezado con Él y sin embargo todavía no lo conocían. Es lo que les pasa también hoy a muchos cristianos, aún practicantes. Es la gran pregunta también para los que consideran a Jesús tan solo un hombre extraordinario, un profeta. Simón en nombre de todo el grupo lo reconoce como el Mesías, el Ungido (se acostumbraba ungir con oleo perfumado a los reyes en su coronación), pero con la aclaración que Jesús no había sido ungido por mano humana sino por Dios. Jesús les prohibió divulgar esto porque los judíos esperaban como Mesías a un rey político igual que David. En Marcos Jesús cuestiona que el Mesías fuera hijo de David (Mc 12, 35-37). Aquí también Jesús enseguida les advierte que el Mesías no será como ellos piensan. Jesús no marcha hacia Jerusalén para conquistar por la fuerza el trono real, sino para padecer , ser condenado a muerte y resucitar al tercer día según el plan de Dios. Jesús no es solo un descendiente de David o un profeta; es el Hijo mismo de Dios. Dios no ha enviado a un simple hombre sino a su Hijo. La Iglesia se construye sobre la base de esta fe en Jesús Hijo de Dios. Y la fe no es fruto de la "carne y la sangre" (es decir, de nuestra cosecha), sino que es un don de Dios. A Simón que había respondido correctamente por una revelación del Padre (Mt 16,17), Jesús le cambia el nombre para una misión especial. Será, en arameo, "Kefas"(en griego "Petrós"= piedra, de donde se deriva Pedro). Será la primera piedra sobre la que Jesús edificará su edificio, la "ekklesía" (la asamblea o comunidad cristiana). La piedra angular sigue siendo Jesús; la cabeza de la Iglesia no es Pedro sino Jesús. Pero de ese edificio construido por Jesús, Pedro poseerá las llaves con el poder de "atar y desatar" (en el lenguaje rabínico: prohibir o permitir en lo que se refiere a la interpretación de la Ley). Pedro será el maestro autorizado para interpretar la ley de Cristo. Esto no significa que resulte ser impecable o que no pueda equivocarse. De hecho, poco después, a Pedro Jesús lo llamará "Satanás" (Mt 16,23). Pero seguirá siendo el vicario de Cristo, cabeza visible de la iglesia y maestro que desde su cátedra guiará el pueblo de Dios. Por eso en la lista de los apóstoles siempre es colocado primero y habla en nombre del grupo; Jesús Resucitado se aparece en particular a él y le encarga "su" rebaño (Jn 21,15-17). El edificio tiene garantizada su seguridad y permanencia porque apoyado en la palabra de Jesús, el Hijo de Dios (Mt 7,24-25). A la Iglesia, por más que intenten hundirla, no podrán.
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