EVANGELIO DEL DOMINGO: VENDRÁN DE ORIENTE Y OCCIDENTE
EVANGELIO DEL DOMINGO:
VENDRÁN DE ORIENTE Y OCCIDENTE
El evangelio del domingo 20 de agosto relata un episodio donde una mujer pagana obtiene de Jesús la sanación de su hija (Mt 15,21-28). Jesús se aleja de la publicidad que le hacen los enfermos que ha curado y también porque las autoridades religosas lo persiguen. Se retira con sus discipulos en la región fronteriza con Tiro y Sidón (el actual Libano).Eran areas marginales pobladas por paganos sirios y fenicios. Nosotros acostumbramos a llamar "paganos"(del latin "pagus"=campo) a los no cristianos que quedaban en los medios rurales cuando el Cristianismo se iba difundiendo en las ciudades. Pero los judíos llamaban "gentiles" (del latín "gentes"= las gentes) a todos los que no eran de religión judía aunque creyentes en Dios y los tildaban despectivamente de "perros". Tan solo ellos eran los hijos de Dios. Es el caso de esta mujer que no es judía pero cree en Dios y, por lo que ha oído de ÉL, también en Jesús como hombre de Dios. Se acerca a Él con humildad siendo no judía pero con confianza y perseverancia hasta obtener el milagro. Jesús por delicadez y respeto hacia esa madre desesperada que confía en Él, no habla de perros sino de cachorritos que dan vuelta alrededor de la mesa del dueño; la mujer dice conformarse con las migajas que caen de esa mesa. Sabemos que Dios quiere salvar a todos sin excepción, pero no los lleva a todos por el mismo camino. Aún hoy muchos, sin su culpa, no conocen al Dios de Jesucristo y rezan, a su manera, al Dios que conocen. Son personas que buscan la verdad y el bien; Dios escucha y bendice a estas personas. Jesús había proclamado que no existía más la barrera entre puro e impuro (Mt 15, 10-20); y los gentiles eran considerados impuros. Jesús rompe todas estas barreras como en el caso del centurión romano (Mt 8,5-13) ; Jesús está dispuesto a ir a su casa, lo que no estaba permitido, y por su parte el oficial romanno pide la curación del siervo con humildad y confianza. Es Jesús mismo que afirma: "Vendrán de oriente y occidente y se sentarán en el Reino al lado de Abraham"(Mt 8,11). Después del Concilio hay una nueva valoración de las religiones no cristianas y se ha intensificado el dialogo interreligioso. El Reino de Dios se extiende más allá de la Iglesia y abarca también a las religiones no cristianas como caminos extrordinarios de salvación. Dentro de la Iglesia por otra parte resuena todavía el grito lanzado por el Papa y los jovenes en Lisboa:"todos, todos, todos" para signifcar que la Iglesia es madre de todos sus hijos sin distinción, y no una aduana donde unicamente algunos pueden pasar.
Comentarios
Publicar un comentario