NICARAGUA: ¡NO A LOS JESUITAS!
NICARAGUA:
¡NO A LOS JESUITAS!
Mientras en El Salvador se ha abierto la causa de beatificación de los seis jesuitas de la universidad José Simeón Cañas asesinados en 1989, en Nicaragua la dictadura de la pareja Ortega-Murillo cerró la Universidad Centroamericana (UCA) de los jesuitas en Managua. Cancelaron la personería jurídica y expropiaron la universidad que pasó al estado y la residencia de los seis curas que atendían a la misma. Hubo una irrupción improvisa en la casa por parte de veinte policías armados que los desalojaron por la fuerza sin darles tiempo siquiera de llevarse sus pertenencias personales. Ante tal brutalidad hubo protestas nacionales e internacionales a favor de los jesuitas que fundaron hace sesenta años una universidad que tuvo gran prestigio académico, realizó una gran cantidad de obras sociales y sin embargo fue constantemente acosada por el gobierno. Quedan 11 jesuitas que siguen manteniendo por ahora dos colegios de enseñanza media y la red internacional "Fe y Alegría" con 800 colaboradores y que llega con sus programas de educación formal e informal a 54 mil personas. Han salido del país tan solo algunos jesuitas de edad avanzada y enfermos. A un jesuita nicaragüense se le ha prohibido el ingreso al país y el hasta ahora rector de la UCA, también nicaragüense, ha tenido que salir del país. Los jesuitas han acudido a instancias internacionales denunciando los crímenes de lesa humanidad que se cometen en el país y el atropello injustificado, sin posibilidad de legítima defensa, contra la UCA. Los jesuitas son acusados por Ortega de defender al obispo Rolando Alvarez condenado a 26 años de cárcel (ya pasó uno), de complotar contra el gobierno y de terrorismo. Para el futuro se temen otras detenciones , la disolución total de la Compañía y su expulsión del país. La dictadura se ensañó también contra otras congregaciones confiscándoles los bienes, contra políticos, periodistas, defensores de derechos humanos; desde el 2018 hubo tres mil asociaciones suprimidas. 77 religiosos/as ya dejaron el país. El control es cada vez más fuerte y puede haber estallidos dentro del mismo sistema. Hay malestar, a pesar del apoyo de los militares al gobierno. Sobre el silencio público del Papa ha dicho el padre José Maria Tojeira, ex rector de la universidad jesuita de El Salvador: "El Papa nos apoya de distintas formas pero busca siempre que sus palabras públicas no repercutan negativamente al interior de los países que sufren dura represión. No quiere que las consecuencias de sus palabras empeoren la situación. El Papa siempre tiene una actitud de dialogo y búsqueda de soluciones pacificas a los conflictos. EL Vaticano tiene fuerza moral, pero no tiene más que fuerza moral. En este sentido el Papa está haciendo todo lo posible. La fuerza nuestra es una fuerza débil, porque la moralidad no es la fuerza más fuerte en el mundo en que vivimos".
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