PARA PENSAR: ESPIRITUALIDAD LAICAL
PARA PENSAR:
ESPIRITUALIDAD LAICAL
"La espiritualidad es el resorte profundo de toda vida cristiana y apostólica. Cuando falta la espiritualidad sobra la mediocridad. No hay que confundirla con devociones o prácticas religiosas. Mucha gente piensa que el sacerdote y la religiosa están más cerca de Dios porque se dedican a las cosas espirituales, mientras que el cristiano laico se dedica a las cosas materiales. Para los cristianos no existe por un lado lo sagrado, donde se encuentra Dios y lo profano donde no se encuentra Dios. "Espiritualidad" no deriva de espíritu con minúscula como opuesto a materia, sino del Espíritu con mayúscula. Debe ser el Espíritu Santo a animar toda la vida y en todo momento. Se trata de vivir "según el Espíritu" (Rom 8,9) y mantenerse abiertos a sus inspiraciones en la misma vida cotidiana. Estamos llamados desde el bautismo a vivir una experiencia de fe que integre lo religioso (oración, misa y sacramentos ) con las demás dimensiones de la vida: familiar, laboral, social, buscando en todo agradar a Dios. No hace mucho tiempo la santidad parecía más bien un alejamiento del mundo y no un compromiso para transformarlo, tal como hoy enseña la Iglesia. En otro tiempo la santidad era reservada a los monjes, sacerdotes, religiosas y religiosos; basta con recorrer la lista de los santos canonizados. Todavía son escasos los modelos laicos, pero en el esfuerzo actual de desclericalización que está haciendo la Iglesia, resultará cada vez más evidente la santidad de los cristianos de a pie. Ha dicho el Concilio: "Todas las obras de los cristianos laicos, oraciones e iniciativas apostólicas, la vida conyugal y familiar, el trabajo cotidiano y el descanso si son hechas según el Espíritu, inclusive las mismas pruebas de la vida si son sobrellevadas pacientemente, se convierten en sacrificios espirituales agradables a Dios" (Lumen Gentium n.34). La santidad del laico es rezar y además luchar para llevar adelante el proyecto del Reino de Dios en todos los ámbitos. Es bueno preguntarse si en nuestras parroquias, mientras van creciendo las actividades, crece también la gente en su conocimiento de Cristo y del evangelio, en su espiritualidad. Escribía hace un tiempo el p.Ignacio Larrañaga: "En nuestras iglesias no se enseña a orar, a hacer la lectura orante de la Biblia. Hay mucho trabajo, pero pocos encuentros con el Señor en la oración. Nadie enseña a rezar en la vida y desde la vida, a cerrar la puerta de casa para orar (Mt 6,6). La oración laical, conyugal, familiar debe ser incentivada como una liturgia verdadera más allá del templo. También la acción evangelizadora del laico se debe dar sobre todo a nivel de testimonio de vida y su palabra debe oírse más allá de la parroquia: en el campo vecinal, social, cultural, económico y político. Esto no es posible sin conocer la Doctrina Social de la Iglesia, que debería enseñarse en las parroquias como parte fundamental de la catequesis"
Fuente:"El compromiso de la fe" (p.Primo Corbelli), editorial claretiana.
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