ASUNCION DE MARIA Y LA VIDA COTIDIANA
ASUNCION DE MARIA
Y LA VIDA COTIDIANA
La Asunción de Maria al cielo apunta al destino al que todos aspiramos: vida definitiva, vida en plenitud, alma y cuerpo. Pensar en la meta ayuda a soportar las dificultades que encontramos en el camino. Será una felicidad estable, completa, permanente, en la que todas las autenticas aspiraciones de la persona humana serán satisfechas. En la fiesta de la Asunción de Maria se celebra su muerte y resurrección a semejanza de su Hijo y como signo del destino de la Iglesia de la cul también es madre. Escribe la teóloga colombiana Consuelo Velez: "Muchos no logran conectar la idea de Maria madre de Dios y reina del universo que está situada en los altares con coronas y atuendos recargados de oro, con la campesina y ama de casa del día a día con sus luchas, dolores, logros y conquistas que fue Maria de Nazaret. Maria en el Magnficat cantó con jubilo a Dios no por ser ella una persona extraordinaria sino porque anunciaba la salvación a los humildes. Ella no solo fue la madre de Jesús, sino también su principal discipula por "escuchar la Palabra de Dios y practicarla" (Mt 12,46-50). Ella supo vivir en el día a día el seguimiento de Jesús e identificarse con el mensaje del Reino; pero no cambió nada en su vida cotidiana y no tuvo privilegio alguno. Por lo tanto esta fiesta es una invitación a mirar el cielo, pero sobre todo a la tierra en la que María encaró la vida haciendo posible su realización definitiva. Su grandeza radica no en titulos humanos ni por haber dado a luz a Jesús ( Lc 11,27-28) ) sino en la fe que tuvo a lo largo de su vida, sin comprender muchas veces los designios de Dios. En la cruz Jesús sufrió un aparente fracaso y quedó solo, abandonado por sus mismos discipulos, pero ella pemaneció de pie a su lado acompañándolo y animando después la naciente Iglesia. Los dogmas marianos predicados como doctrina que hay que creer significan poco para la gente de hoy. Explicarlos a partir de la vida cotidiana de Maria ayuda a admirar su figura no tanto por sus dones extraodinarios que ningun otro mortal tiene, sino por su colaboración constante y cosciente con el plan de salvación: "Hagase en mi según tu palabra" (Lc 1,38). Maria no es una superdiosa (Jesús subió al cielo por ser Hijo de Dios, Maria fue asunta o elevada al cielo por ser una creatura) ni alguien distinto de nosotros. Es una persona humana y el cielo es la plena felicidad humana. Esta fiesta demuestra que podemos vivir como Maria desde su propia humanidad y la cotidianidad de la vida sin detener el paso porque como ella y con ella podemos alcanzr el cielo. Adonde está su Hijo está ella también y para nosotros sigue siendo la madre atenta a que no falte el vino, el mejor vino para la fiesta".
Fuente: Religion Digital
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