IMPACTO DE LA JORNADA MUNDIAL
IMPACTO DE LA JORNADA MUNDIAL
Al finalizar la Jornada Mundial de la Juventus en Lisboa, la que duró un semana y con la presenia del Papa, hubo la entrega oficial de la CRUZ MISIONERA, que mide 3,8 metros de altura a los 150 jovenes coreanos presentes en Lisboa. Esta cruz, como una nueva antorcha olimpica, ha sido por primera vez entregada por Juan Pablo II en 1987 a los jovenes argentinos y ha dado vuelta por el mundo hasta llegar a Panamá (la última Jornada) y actualmente a Portugal; ya está en manos de los jovenes coreanos que tendrán que organizar la proxima Jornada Mundial para dentro de cuatro años en Seul (Corea del Sur). Será la segunda Jornada que se celebrará en Asia después de la de Filipinas que reunió a 5 millones de jovenes y tendrá una dimensión más ecumenica e interreligiosa. El lema de la pasada Jornada Mundial inspiró los discursos del Papa que llamó a Maria "Nuestra Señora, la Apresurada" e invitó a los jovenes a "levantarse y apresurarse para ir al encuentro de los demás" y ser misioneros del evangelio. En Fatima rezó el rosario con 119 jovenes enfermos (asistidos por 129 acompañantes) y con una decena del rosario guiada por Samantha, una joven con paralisis cerebral. El obispo Salazar Mora de Costarica, que recibió en su diócesis a las Hermanas de Calcuta expulsadas por el regimen de Nicaragua, dejó en la capilla de las apariciones la foto del obispo preso Rolando Alvarez y rezó por Nicaragua. Quizás el mensaje papal que más ha llegado a los jovenes es que Maria es la madre de todos y también la Iglesia debe ser la madre de todos, aún de los homosexuales, no una empresa que para entrar hay que hacer esto y aquello. La Iglesia está abierta a todos, pero luego hay leyes que regulan la vida dentro de la Iglesia. Al banquete real están invitados todos los que están en las calles y cruces de los caminos, pero una vez entrados en la sala deben ponerse el traje de fiesta (Mt 22,1-13). Impresionantes fueron el Via Crucis y las confesiones en una plaza que se llamó "Parque del Perdón", con colas de hasta hora y media de espera. Los confesionarios moviles habían sido fabricado por presos de distintas carceles, en los que el penitente se sentaba frente al sacerdote en lugar abierto. El Papa acompañado por el mismo presidente de la republica, un catolico practico, se dio el tiempo para visitar un barrio de periferia donde ni la policía tiene el coraje de entrar y hay una parroquia "hospital de campaña" con cantidad de servicios y donde se reparten 1.200 comidas diarias. El evento más multitudinario fu la Vigilia en la noche del sábado en un parque a orillas del rio Tajo, con cientos de miles de jovenes acampados, durmiento en el suelo y la exposición del Santisimo en varias carpas a la espera de la misa que iba a celebrar el Papa a las 9 hs. de la mañana. No hubo ni una pelea, una borrachera, un porro o un droga en circulación; impresionante el silencio. Hubo 4 mil periodistas y enviados especiales. En la Misa de Envío hubo 700 obispos y diez mil sacerdotes. A los 25 mil voluntarios que trabajaron incansablemente el Papa los invitó a ser siempre "surfistas del amor, cavalcando las olas de la vida". A los demás jovenes les citó una frase del Nobel portugues, el atéo José Saramago:"Lo que da verdadero sentido al encuentro es la busqueda; es preciso caminar mucho para alcanzar a los que están cerca". Y además: "La unica vez que hay que mirar desde arriba a un hermano, es para darle la mano y ayudarle a levantarse". A su vez los jovenes se quejaron con el Papa de que:"hay muchos pastores y fieles que ni conocen "Laudato si" o "Fratelli tutti", ni han oído hablar de los esfuerzos que se hacen para defender la vida y la paz".El último día en la Misa asistió un millon y medio de personas provenientes de 150 países, con la participación también de 18 jovenes rusos aacompañados por el director del seminario de San Petersburgo y 300 ucranianos. Los jovenes en general encontraron hopitalidad gratuita en familias de Lisboa, Loures, Oeiras y Cascais y en establecimintos publicos. El encuentro de Lisboa fue un evento multitudinario record en Europa, y a los jovenes catolicos se les dejó esta consigna:"No esperen que la Iglesia les de espacio;¡conquistenlo!".
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