VATICANO: "LAUDATO SI" N.2
VATICANO:
"LAUDATO SI" N.2
El 4 de octubre próximo, coincidiendo con la fiesta de san Francisco de Asís, el Papa publicará una exhortación apostólica para actualizar la encíclica "Laudato Si" del 24 de mayo del 2015, como su segunda parte. Lo hará dos meses antes de la Cumbre Mundial sobre el Clima (COP28) que comenzará en Dubai (Emiratos Árabes) el 30 de noviembre próximo. El Papa en esa pasada encíclica, que ya forma parte de la Doctrina Social de la Iglesia, pedía responder al "grito de los pobres y de la tierra", una "conversión ecológica" y una "ecología integral" para proteger la "casa común" de todos. Según los científicos el cambio climático de las temperaturas se debe a la actividad humana por la quema de los combustibles fósiles como el carbón, el petróleo, el gas y la tala de bosques. Eso genera gases, sobre todo de dióxido de carbono y de metano, que actúan como una manta que envuelve a la tierra atrapando el calor del sol y elevando las temperaturas. El calentamiento global desde hace 200 años, con el proceso de industrialización, está en constante crecimiento y las consecuencias son las sequías, incendios, aumento del nivel del mar, inundaciones, deshielo de los glaciares, contaminación de las aguas, tormentas y huracanes. Los países más pobres son los que más sufren estas consecuencias, a pesar de no ser los principales causantes. Se incrementan así la desigualdad y la pobreza, las hambrunas, las migraciones forzadas. La encíclica, que respondía también a uno de los principales Objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU (firmada por 193 países) afirmaba: "Todavía no se respondió a las expectativas de los pueblos por falta de decisión política y de acuerdos globales realmente significativos y eficaces". Pero esta política, decía el Papa, no es tan solo tarea de los gobiernos sino de todas las personas y en el último capítulo sugería acciones muy concretas: moderar la calefacción, no usar papel y plástico, reducir el consumo de agua y luz, separar la basura, usar el trasporte público, plantar árboles etc., con un estilo de vida más sobrio y respetuoso de la naturaleza. La encíclica tuvo más repercusión afuera que adentro de la Iglesia, pero a los ocho años la situación no ha cambiado. Evidentemente, aún en los ambientes católicos si es que se la ha conocido, no se le ha dado importancia ni a la encíclica ni al tema ecológico como si no tuviera nada que ver con la moral, y menos aún se ha adherido a las sugerencias concretas del Papa. Por eso Francisco vuelve sobre el tema ya que se trata de algo trascendental para el futuro de la humanidad. Según un especialista del tema, el carmelita Eduardo Agosta: "No toda la Iglesia conecta todavía la fe con la necesidad de cuidar la creación. Es imposible concebir al ser humano sin el jardín que Dios le ha encargado cuidar y cultivar".
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