FRANCISCO:LAMPEDUSA Y MARSELLA
FRANCISCO:
LAMPEDUSA Y MARSELLA
Lampedusa es una isla italiana en el Mediterráneo de 20 km.cuadrados con 6 mil habitantes, más cercana a África (144 km de Tunez) que a Italia (250 km de Sicilia). Es la puerta de entrada más importante para miles de africanos que quieren llegar a Europa. Se ha hecho famosa porque allí estuvo el Papa Francisco hace diez años en su primer viaje fuera del Vaticano el 8 de julio de 2013. Allí por primera vez habló de la "globalización de la indiferencia" frente al drama de los inmigrantes y echó una corona de flores al mar en homenaje a los que habían muerto ahogados. Ahora la pequeña isla desborda de inmigrantes africanos; el Centro de Acogida con capacidad para 400 personas, alberga provisoriamente antes de ser reubicadas en la península, a 1.600 personas. En estos dos meses últimos llegaron más de 10 mil inmigrantes, en constante aumento, con un gran hacinamiento, instalaciones higiénicas y catres de emergencia. Son más los africanos presentes en la isla que los habitantes. El Papa habló de "crueldad y terrible falta de humanidad" por la actitud de los países europeos que los rechazan. Se calculan 2 mil ahogados desde el comienzo de año. Por eso Papa Francisco quiso participar en la clausura, el 23 de septiembre, de los Encuentros Mediterráneos en Marsella (Francia) para denunciar estas injusticias. Se trata del tercer Encuentro (los primeros dos se hicieron en Bari y Florencia) de obispos de la cuenca del Mediterráneo ( Europa latina, África del Norte, Oriente Medio, Balcanes..) que buscan soluciones al tema de las migraciones. En esta última ocasión participaron obispos de 30 países, junto a representantes de otras iglesias y mucha juventud. El Papa se quejó de las dificultades que se le crean a los barcos humanitarios que recogen a los náufragos e invitó al capitán de uno de esos barcos al Sínodo; recordó que es un deber moral grave, de humanidad y civilización, rescatar a personas que corren riesgo de ahogarse; que no se puede jugar al ping-pong con estas personas con repatriaciones forzadas. Condenó la brutalidad de los traficantes y de los centros de detención (" los migrantes no son criminales") y la pasividad egoísta de los países europeos que igual que Francia cierran sus puertas. Recordó a los franceses el ejemplo de un "vida escandalosamente evangélica" como la del p.Charles de Foucauld y de los monjes de Thibirine. Sobre la ley de eutanasia en vista de aprobarse en Francia, señaló: "se habla de selección antes del nacimiento y de muerte "dulce" para los ancianos que ya no sirven, pero en realidad es más salada que el agua del mar". A conclusión admitió que creció positivamente la consciencia sobre el drama de los migrantes y refugiados; y propuso crear como en Amazonia una Conferencia especial de Obispos Mediterráneos..
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