VATICANO: EN VISPERAS DEL SINODO
VATICANO:
EN VISPERAS DEL SINODO
Del 4 al 29 de octubre próximo, precedido por una vigilia ecuménica que contará con la presencia de Bartolomé y Welby, se celebrará en el Vaticano el Sínodo de Obispos ampliado, después de un largo proceso de escucha de las bases, sobre el tema de la Sinodalidad. Este Sínodo será muy especial porque tendrá dos etapas: la primera en este mes de octubre, la segunda en octubre del año próximo. A las conclusiones del Sínodo, que es consultivo, seguirá el documento definitivo y vinculante del Papa. Los participantes en esta primera etapa serán 464 (con la presencia también de 85 mujeres), pero los miembros con derecho a voz y voto serán 365 incluyendo por primera vez también a laicos y entre ellos a 54 mujeres. Habrá también dos obispos de China comunista, propuestos por la Iglesia local de común acuerdo con las autoridades chinas y el Vaticano. Los diálogos se realizarán en 35 grupos de 11 miembros cada uno, más el facilitador. La base de las discusiones será el Documento de Trabajo, que es la síntesis de los aportes de las 114 Conferencias Episcopales de todo el mundo y demás organismos internacionales de la Iglesia. Este Documento no contiene conclusiones, sino preguntas y propuestas. Escribe la teóloga Consuelo Velez: "El alcance de la consulta a nivel mundial no ha sido muy significativo. Una gran porción del Pueblo de Dios no ha acompañado en lo más mínimo el proceso sinodal, ni se ha interesado del mismo, ni lo ha entendido". Ha estado ausente la participación de los jóvenes, de los lejanos y los alejados; no se ha ido a las periferias. Muchos obispos y curas tienen demasiado miedo al cambio de las estructuras. Demasiadas parroquias ni siquiera tienen un consejo pastoral. Llamó la atención la polarización que se da en el episcopado de Estados Unidos entre tradicionalistas y progresistas con los 5 obispos elegidos por la Conferencia Episcopal y los 6 por nombramiento pontificio. Ha escrito el teólogo norteamericano George Weigel:"Se corre el riesgo de despojar a los obispos de su autoridad y convertir el Sínodo en un club de barrio". Existen brechas profundas entre los católicos dentro de la Iglesia; en pos de un sano pluralismo, el proceso sinodal ha servido y sirve para conocerse mejor, aprender el uno del otro, dialogar, respetarse. Los avances han sido muy importantes, tocando temas tabú hasta ahora impresentables. Lo más cuestionado ha sido el clericalismo que ha confundido servicio con poder ; se pide un cambio en la formación inicial de los curas. Como consecuencia se denuncia también el poco espacio que se les ha dado a los laicos y en particular a las mujeres. El texto del Documento de Trabajo es prolijo y largo (igual que los evangelios de Juan y Marcos juntos), pero se pueden desprender de él claramente los temas y propuestas de fondo, los cambios principales que se esperan. Las propuestas más novedosas, aunque no unánimes, tienen que ver con los nuevos ministerios laicales, el diaconado de las mujeres, la acogida de divorciados vueltos a casar y de los GTBQ, el sacerdocio para hombres casados, la prevención de los abusos, las discriminaciones en la Iglesia, la gestión de la autoridad inclusive papal, los nombramientos de obispos, organismos sinodales deliberativos, ecumenismo práctico, actualización de la pastoral social y juvenil, calidad de las homilías..Se busca una Iglesia más comunitaria, participativa y misionera, con un estilo más democrático de gobierno. Según el teólogo Piero Coda, se trata de "un salto cualitativo", aunque una "conversión sinodal" de toda la Iglesia llevará mucho tiempo, tal como sucede con el Concilio. Por eso se ha impulsado un proceso de diálogo y escucha a nivel mundial, sin precedentes en la historia de la Iglesia.
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