PARA PENSAR :¿HA MUERTO DIOS?
Para pensar:
¿HA MUERTO DIOS?
En nuestra época se ha hablado mucho del "eclipse" o de la "muerte" de Dios. Hace algún tiempo había un ateísmo militante. Ahora ya nadie habla en contra de Dios, pero se lo ignora; está ausente de la cultura actual de occidente y las sociedades opulentas prescinden de Él. Dios no les resulta necesario. En los siglos pasados la sociedad estaba impregnada de mentalidad religiosa; hoy ni se plantea el tema religioso y la Iglesia es vista como un factor de poder o, a lo sumo, como una organización humanitaria. A los ateos se les podía responder con argumentos; frente a la ausencia de preguntas y a la indiferencia queda el silencio. También hay muchos cristianos bautizados que viven prácticamente como si Dios no existiera. Decía Schopenhauer:"Se parecen relojes que un día les dieron cuerdas y siguen andando sin saber porque". Se dijo que Dios fue retrocediendo cada vez más frente a los avances de la ciencia, como si Dios fuera un rival del hombre y se acusó a la Iglesia de oscurantismo. Es cierto que la Iglesia en un primer momento rechazó casi en bloque los progresos de la sociedad moderna encerrándose en sí misma con una actitud defensiva y condenatoria. Sin embargo el Concilio aceptó una sana secularización, aún rechazando el secularismo que es la pretensión de relegar la religión a lo privado, como si no tuviera nada que ver con la sociedad y el bien común. Es cierto también que en el pasado "los cristianos hemos velado, más que revelado el rostro de Dios" como ha reconocido el Concilio (Gaudium et Spes n.19) con una predicación y una catequesis que desfiguraban la imagen de Dios. Se hablaba de un Dios justiciero y vengativo que infundía miedo y castigaba; se predicaba mucho sobre el pecado, sobre el infierno, sobre una felicidad que se alcanzaría únicamente más allá de la muerte a costa de muchos sacrificios en esta vida. Era una imagen muy alejada de la figura de Jesús y del Dios de Jesús tal como aparecen en los evangelios; y ese Dios no entusiasmaba a nadie. Por lo tanto hay que concluir que Dios no ha muerto pero ha muerto esa imagen de Dios. En América Latina la mayoría de las personas es creyente y cristiana. Se trata de un continente supuestamente evangelizado y en su mayoría católico, pero que cuenta con millones de pobres y excluidos, con desigualdades e injusticias enormes y uno se pregunta cuál es el evangelio que se ha predicado. También Dios puede convertirse en un ídolo cuando lo fabricamos a nuestra imagen y semejanza. En realidad el hombre de hoy no está más lejos de la fe que el cristiano de ayer que solo se apoyaba sobre las costumbres y tradiciones de una sociedad supuestamente cristiana. Hoy la fe se ha purificado, se fundamenta más sobre el evangelio, se basa en convicciones y opciones personales, ha recuperado el verdadero rostro de Dios. Hoy el testimonio cristiano de la madre Teresa de Calcuta, del obispo Oscar Romero, de una multitud de mártires y cristianos perseguidos por luchar en nombre de Jesús y del Evangelio, impacta y convence. Lamentablemente muchos juzgan a Dios y a la Iglesia por la conducta y los escándalos de sus supuestos representantes, olvidando que todos somos Iglesia: una Iglesia santa y a la vez pecadora.
Fuente: libro "DIOS, ALGUIEN QUE TE QUIERE" (Primo Corbelli)
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