UN TEOLOGO Y EL DEPORTE
UN TEOLOGO Y EL DEPORTE
El español Ignacio Gonzales Faus es seguramente uno de los más importantes teologos y moralistas de la actualidad. Ha dirigido dos cartas abiertas a dos famosos deportistas: el tenista español Carlos Alcaraz y el futbolista argentino Lionel Messi. Al primero le dice: "Disfruta jugando más que ganando. El dios Dinero ha convertido la competitividad en un absoluto; vivimos para ponernos encima de los demás. La competición es como un condimento para el juego, pero no pasa de ser un condimento como la sal o el vinagre en la ensalada, para palpadearla mejor. Pero hoy se ha convertido el condimento en alimento y acabamos mal alimentados y con la presión alta. No pierdas la consciencia de que el dinero que ganas es demasiado, es injusto. Cientos de millones de personas se hernian trabajando duro sin disfrute alguno y ganando lo justo para no morirse de hambre. Hay muchachos de tu edad a los que la sociedad los condena, los margina sin conocer sus historias. Como mínimo tienes que pagar fielmente tus impuestos. Para un cristiano los impuestos son devoluciones que se hacen a la sociedad para que se atienda también a los derechos de los pobres. El derecho más prioritario y absoluto no es la propiedad privada sino lo indispensable para todos. Cuida de que tu trayectoria humana no sea distorsionada por la trayectoria deportiva ni por el ídolo pasajero de la fama." A Messi, después de felicitarlo por su calidad futbolistica, le escribe sin vueltas: "Te escribo porque pareces una buena persona; pero tú ganas demasiado, excesivamente. Solo eso ya es inmoral en si mismo. Vives en un sistema corrupto y podrido donde impera el dinero y donde el deporte es un sostén de ese sistema y todos practican la evasión de impuestos. Los futbolistas no son ajenos a esa podredumbre, por los menos como complices por su silencio. Hace poco vi la foto de un niño de Bengladesh, feliz por llevar una camiseta tuya. Pero antes que tener una camiseta tuya, ese niño necesitaría alimentarse bien, una buena educación, seguridad sanitaria y no tener que trabajar como esclavo. No estoy escribiendo tan solo a ti sino a todas las estrellas del fútbol; no pueden vivir al margen de este mundo lleno de dolor. Veo que ustedes tras cada gol se persignan, lo que es una señal de un inocente crucificado y con él de todos los crucificados de la tierra. Nos vamos pareciendo a aquella gente que bailaba sobre la cubierta del Titanic mientras el barco se hundía. Lamentablemente en la medida que el deporte se ha hecho industria y negocio, ha sido desterrada la belleza y la alegría de jugar. Hoy en el futbol profesional se condena y elimina todo lo que es inútil; y es inútil lo que nos es economicamente rentable".
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