¿UN DIOS DE MANGAS ANCHAS?

¿UN DIOS DE MANGAS ANCHAS?

En la Iglesia se quiere seguir manteniendo muchas veces un estado de apariencia y poder que nos aleja cada vez más  de Jesús y de ls pobres. En la toma de posesión (¡perdón por la expresion!) de algunos de los últimos arzobispos hemos asistido a una parada de purpuras y paludamentas, al más puro estilo medioeval con unas capuchas, o mitras, que los elevan sobre los demás. Se vio una procesión de principes, más que de pastores con olor a oveja, proclamando los tradicionales titulos honorificos prohibidos por el Evangelio (Mt 23,8-10) . No aprendemos que hemos de sembrar la semilla de la Palabra de Dios desde la humildad y no desde las apariencias, desde la naturalidad y no la artificialidad. El sembrador del evangelio es un campesino y no va vestido de purpura y armiño. Frente a esto, no es de asombrarse que los jovenes dejen la Iglesia y  hayan tan escasamente participado del proceso sinodal. Dios es de manga hancha, lleno de ternura y misericordia para lo pecadores arrepentidos, pero el evangelio es exigente. La semilla sembrada es buena pero si somos como asfalto, no necesitamos de nada ni de nadie, nos creemos más doctores que discipulos, más señores que servidores, no da fruto. Si somos terreno lleno de piedras y nos preocupamos excesivamente de lo material, el dinero  y el lujo, no da fruto. Si somos tierra llena de espinos por los negocios y los interesses a defender, no da fruto. Según un estudio hecho por la Conferencia Episcopl Española, sobre lo que la gente y muchos catolicos piensan de la Iglesia es que "está muy condicionaada por el pasado, por la personalidad de sus miembros, por la jerarquía que es "inflexible, poderosa y ostentosa". Hay demasidos sacerdotes abarrotados de clericalismo ("aquí mando yo"),  que ni saben lo que significa una Iglesia "sinodal", amantes del prestigio, de los títulos honorificos y el poder (sin hablar de los abundantes abusos de todo tipo sobre las personas). El daño que se le hace al Pueblo de Dios es muchas veces irreversible; por eso estamos donde estamos. A nivel de laicos, cada vez cuesta más reunir los novios, cuando se casan por Iglesia, para preparar adecuadamente las bodas. Se justifican diciendo que no tienen tiempo; ¿hay otras cosas má importantes que preprarase para una de las decisiones más importantes de su vida? Llega el fin de semana cargado de actividades familiares y salidas y no se encuentra media hora para participar en la eucaristía. En nuestra agenda encontramos huecos para casi todo; pero no para Dios porque sería quitarle lugar a los demás. Cualquiera  se atreve a declarar en publico que es ateo, agnostico; los creyentes tienen complejos y vergunza para confesr su fe; la esconde en la sacristía. Vamos hacia una Iglesia de minoría, de "pequeño resto" como dice la Biblia. Pero no sería una tragedia si esta minoría fuera testimonial y militante, capaz de interpelar la sociedad con un proyecto alternativo al secularismo, atractivo y de avanzada.

                                                                                                                                                                                                                          Alejandro Fernandez Barrajon

Fuente: Religion Digital 

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