EL MILAGRO DE LOS ANDES
MILAGRO DE LOS ANDES
Hace unos 30 años se producía el llamado "milagro de los Andes" cuando un avión charter uruguayo en octubre de 1972 cayó y se estrelló en los Andes. Uno de los sobrevivientes, José Luis Inciarte murió a los 75 años en Montevideo y nos ha dejado este tesimonio. Antes de su muerte en una entrevista contó como el avión volaba para Chile con 45 pasajeros. Un ala del avión chocó contra un montaña y el avión cayó sobre un glaciar y se deslizó unos mil metros hasta detenerse. Eran jovenes deportistas que iban a disfrutar un partidod de rugby. Los sobrevivientes pasaron 72 días junto al fuselaje del avión, rodeados de muertos y resistiendo. A los diez días se enteraron por un transistor que ya los habían dado por muertos. "Estabamos sin ropa de abrigo, en mangas de camisa, derritiendo nieve para beber, sin comida; nos dábamos puñatazos en continuidad para hacer cicular la sangre. Defendíamos nuestra vida con uñas y dientes. Muchos de nosotros no sabíamos ni lo que era la nieve. No había arboles ni vegetación alguna; tan solo una inmenisdad de nieve. Hicimos un pacto sagrado entre nsosotros; si alguien muriera (ya había unos cuantos muertos) que los demás comieran de su propia carne. Recordamos la frase de Jesús:"No hay mayor amor que dar la vida por los amigos" y la otra:"Amense unos a otros como yo los he amado". Al poco tiempo llegó un alud que nos sepultó a todos por tres días, ante que pudieramos ver el sol. Fue el momento en que descubrimos la mano providente de Dios y resolvimos unirnos y ayudarnos como hermanos; nadie se salvaría solo. Todas las tardes rezabamos juntos el rosario y descubriamos en la oración un alimento indispensable. No recordábamos bien la "Salve Regina" y fuimos armando una nosotros mismos, con lo que sabía cada uno. Nos encontrábamos realmente en un "valle de lagrimas". Hasta que dos de nuestros compañeros se animaron a bajar de los Andes y dieron con un arriero chileno que nos salvó la vida". Inciarte perdió 45kilos, pero encontró a Dios. Hasta el día de su muerte habló del "sobrevivente número 17", Jesús, que los había acompañado todo el tiempo y les había infundido esa esperanza por la cual resistieron heroicamente y sobrevivieron.
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