MANSO Y HUMILDE DE CORAZON

MANSO Y HUMILDE DE CORAZON

El proximo domingo 2 de julio en el evangelio se encuentra el episodio de Jesús que exulta dirigiéndose al Padre por haber revelado las cosas del Reino a los "pequeños", es decir a los pobres, a los cansados y oprimidos por leyes que los obligan a llevar fardos insoportables (Mt 23,4). A ellos les dice:"Vengan a mi porque yo lo aliviaré" y explica: "porque yo soy manso y humilde corazón". Nosotros quisieramos tener un  autentico retrato de la persona de Jesús. Tenemos sin embargo algo más valioso: un autoretrato. La mansedumbre y la pobreza de espiritu o humildad de corazón son  las primeras tres bienaventuranzas en Mateo.. Jesús se solidariza con los "pequeños" ("anawin" en hebraico), a los que no hay que confundir  con los niños; son  los que no cuentan, no tienen derechos ni poder, son discriminados y despreciados pero confian en el Señor. La mansedumbre y humildad de Jesús no significan pasividad, sumisión o resignación. Es luchar por el Reino de Dios, pero sin violencia, sin prepotencia. En Mt 12,15-21 Jesús se presenta como el profeta manso, con un estilo acogedor de todas las personas, sin polemicas, sin gritos ni imposiciones, sin exigencias excesivas que destruyan la fe de los débiles ("la caña quebrada") o apaguen totalmente "la vela que aún humea" (Mt 12,20). Jesus es respetuoso de los procesos de fe, quiere que la adhesión a su persona sea totalmente libre. Invita a alejarse de los orgullosos y rigurosos maestros de la ley. Él no se jacta de sus ciencia y poder, no busca la vanidad y la gloria, propone su mensaje a través del diálogo. El yugo o la ley de Jesús es el amor; es un yugo suave y llevadero. Jesús brillaba por su humildad y sencillez, por su paciencia con los apostoles y con todos, hasta con sus adversarios que lo perseguían y cuestionaban pemanentemente. La mansedumbre, nombrada antes de la humildad, viene propuesta como motivo para alentar a las personas que andan dobladas bajo el fardo de sus pecados o sufrimientos. Jesús vino para perdonar, curar y salvar. El yugo era el que se uilizaba para llevar los cubos de agua. Al final de su vida Jesús se presenta a las puertas de Jerusalén como un "rey manso", cabalgando un burro como los pobres (Mt 21,5),  no a caballo y rodeado de soldados. A Pedro le prohibe usar la espada aún en legitima defensa. Jesús nos enseñó a amar y a perdonar hasta a los enemigos; no a resignarnos frente al mal y a la injusticia, pero a luchar sin violencia ,  devolviendo bien por mal.

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