FATI Y MARIE

FATI y MARIE

Fati , la madre de 30 años y Marie la hija de solo 6 años, murieron de sed en el desierto después de haber sido expulsadas por la policía tunisina. Fati y su marido Pato, que venían de Libia, querían llegar a Europa o por los menos establecerse en Tunez para escolarizar a su hija Marie. El hecho sucedió en la mitad del mes de julio cuando Fati y Pato con su hija por quinta vez intentaron abandonar Libia, un país en completo desorden. Pensaron  llegar a pie hasta Tunez. Viajaron con otros, pero en la frontera tunisina fueron violentemente echados  al desierto, les pegaron y secuestraron sus telefonos móviles. Caminaron hasta que Pato sintió que perdía el conocimiento y ya no podía caminar; les dijo a la esposa y a la hija que siguieran caminando porque si se quedaban con él, morirían todos. A Pato lo salvaron  tres sudaneses que le ofrecieron agua y ayuda, pero al llegar a Libia, descubrió que Fati y Marie habían perecido de sed en el desierto. Vio la foto y las reconoció inmediatamente: "estaban en la misma posición en la que solían dormir juntas", dijo. Esa foto de la madre y la hija abrazadas y sin vida en el desierto, ha dado la vuelta al mundo como una imagen elocuente de la brutalidad  inhumana que se usa contra los inmigrantes que huyen sobre todo de la Africa subsahariana. Fati era una cristiana de Costa de Marfil; siendo huerfana e hija única decidió emigrar a Libia. Allí conoció a Pato, proveniente de Camerún; se casaron y tuvieron a Marie. La de esta pequeña familia es la historia de miles de emigrantes africanos que cruzan el desierto para llegar al mar y allí embarcarse en una patera para Europa; muchos llegan pero la mayoría no llega. EL Mediterraneo es ahora un gran cementerio. Del 1° de enero al 15 de julio, según las autoridades tunisinas, hubo casi mil muertos en el mar, muchos recogidos en redes por pescadores locales. Este es uno de los grandes dramas de nuestra época y que no cesa. Hasta en los países pobres del tercer mundo se gasta más en armas que en alimentos. Cada vez más numerosas son las víctimas del hambre y la guerra que huyen de sus países buscando sobrevivir y cada vez más numerosas las expulsiones masivas y cada vez más altos los muros de detención.

Fuente: ALFA Y OMEGA

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