tema de fondo: JESUS, DESDE LA HISTORIA
Tema de fondo:
JESÚS, DESDE LA HISTORIA
En Navidad se celebra el nacimiento de Jesús de Nazaret, narrado por Mateo y sobre todo por Lucas (2,1-20), pero en realidad no sabemos con seguridad ni cuándo ni dónde. Sabemos como en los 4 evangelios muchas veces se entremezclan la historia con la interpretación teológica de los textos, siempre a partir del Antiguo Testamento. Son fundamentalmente catequesis destinadas a suscitar la fe en Jesús, el Mesías e Hijo de Dios. Por eso no es fácil detectar el verdadero Jesús histórico, porque los evangelios no son biografías de Jesús, como las entendemos hoy . Es posible sin embargo establecer la historicidad fundamental de la vida y la obra de Jesús. Hay también fuentes romanas paganas que nos hablan de Jesús, por ejemplo Plinio el Joven y Suetonio y hasta el máximo historiador romano Tácito que escribe de cuando el emperador romano Nerón ( +68 ) culpó a los cristianos del incendio de Roma y los sometió a terribles suplicios. Por estos escritos se sabe como Cristo había sido ejecutado en Judea "bajo el poder de Poncio Pilato" y eso dio origen a la "secta de los cristianos". Sorprende cuan poco los historiadores romanos se fijaron en la figura de Jesús, pero para ellos se trataba de hechos insignificantes que sucedían en el lejano protectorado de Palestina. Tenemos el testimonio de un historiador judío, Flavio Josefo, del tiempo de Jesús, que nos habla de Jesús, de Juan el Bautista, del apóstol Santiago hecho decapitar por el rey Herodes Antipas (He 12,1-2). Cerca del Mar Muerto en Qumrán existía la comunidad monástica de los Esenios, cuya biblioteca ha sido descubierta recién en 1947, toda en rollos, en unas cuevas del desierto. Los escondieron para que no cayeran en manos del ejército romano. Pero allí no se habla de Jesús. Es más posible que Juan el Bautista que vivía en el desierto, estuviera relacionado con ella. La mayoría de las noticias sobre Jesús provienen de las fuentes cristianas, del Nuevo Testamento (evangelios y cartas) cuya redacción se hizo en el primer siglo desde el año 50 (30 años después de la muerte de Cristo) al 95. Hay también unos evangelios "apócrifos", es decir descartados por la Iglesia por no ser auténticos . Se quiso rellenar de algún modo las lagunas de los cuatro evangelios, por ejemplo la infancia de Jesús. La arqueología hizo sus aportes. Por ejemplo se descubrió en Cafarnaúm la casa de Pedro, lugar de culto desde fines del siglo primero, el supuesto lugar donde vivió Jesús en Nazaret, lugar de culto desde el segundo siglo y el pretorio donde fue juzgado Jesús en el antiguo palacio del rey Herodes en Jerusalén. Según los estudiosos Jesús habría muerto bajo el prefecto Poncio Pilato el año 30 y más exactamente el 14 de abril del año 30 siguiendo la tradición del evangelio de Juan, más certero a nivel de historia.
EL NAZARENO
El comienzo del ministerio público de Jesús se ubicaría entre los años 27 y 28, siendo emperador Tiberio Augusto. La actividad de Jesús se desarrollaría a lo largo de dos años y medio. La narración de Juan confirmaría esta hipótesis, señalando tres subidas de Jesús a Jerusalén, mientras los primeros tres evangelistas hacen pensar en un año. Dice Lucas que al comienzo de su vida pública Jesús tenía unos treinta años (Lc 3,23). Si comenzó su ministerio el 27 se llega a la conclusión de que nació el 4 o 5 antes de Cristo. Esta es la opinión más generalizada de los estudiosos. Al comenzar su vida pública Jesús tendría unos 34 años y al morir en Jerusalén unos 37 años. Este desconocimiento de la fecha exacta del nacimiento de Jesús no es solo el caso de Jesús.. Se ignora la fecha de nacimiento de otros grandes hombres de la antigüedad, por la sencilla razón que nadie nace siendo ya un "gran hombre". La fecha del 25 de diciembre fue establecida recién en el año 354 d.c por un Papa que transformó la fiesta pagana del Sol Invencible ( del solsticio de invierno) en la del nacimiento de Jesús, el verdadero Sol Invencible. Lo mismo habían hecho los cristianos cambiando el día semanal del Sol (el primer día de la semana) en el día del Señor ( en latín "dies dominica", domingo). En cuanto al lugar de nacimiento Mateo y Lucas señalan Belén ( a 8 km. de Jerusalén); sin embargo muchos estudiosos prefieren Nazaret en Galilea porque Jesús es llamado despectivamente "el Nazareno" y allí vivió y creció. Jesús nació pobremente en un ambiente campesino, donde había muchos pastores que constituían una clase despreciada, porque su profesión era considerada "impura" y no conocían la Ley. Luego se le impuso a Jesús el nombre de Yeshúa, que significa en hebreo "Yavé salva". Era un nombre común en ese tiempo y lo abreviaban diciendo: Yeshú. Nazaret era un pequeña aldea de quizás cien a doscientos habitantes, desconocida en todo el Antiguo Testamento, en la zona más pobre y montañosa de la Galilea cerca del lago de Genezaret (tiene ahora más de 70 mil habitantes). Jesús vivió los primeros años de su vida bajo el amparo de su madre María ( Miryám en hebreo) y de las mujeres del clan; todo los sábados lo llevaban a la sinagoga. Aprendió el oficio de José como "tekton". Esta palabra griega indicaba un trabajo manual que podía ser con madera, piedra y hasta hierro. En la aldea seguramente no había suficiente trabajo de carpintería y tan solo a cinco kilómetros se estaba construyendo la ciudad de Séforis, como capital de la Galilea. Probablemente en su ministerio público Jesús haya alternado, como hacía Pablo, la predicación con trabajos temporarios para no depender económicamente de lo demás. Jesús no fue a ninguna escuela rabínica y todo lo aprendió en casa y en la sinagoga.
PROFETA ITINERANTE
Jesús no pertenecía a la tribu de Levi y por lo tanto no se lo reconoció como sacerdote. Se lo reconocerá más tarde como profeta y siendo que enseñaba en las sinagogas, también como "rabí" (=maestro). Ya grande, se hizo bautizar por Juan el Bautizador. El vínculo entre estos dos hombres es históricamente seguro. Jesús participó inicialmente de su grupo; después se distanció sin cortar los vínculos y formó un nuevo grupo. No se casó, y esto era un escándalo y una deshonra para el clan de Jesús por lo cual empezó a distanciarse también de su parentesco (Lc 8,21), pero nunca se arrepintió de su vida oculta y cotidiana en Nazaret. Fue un profeta itinerante que predicaba la buena noticia de la llegada del Reino de Dios. Se acercaba a los pecadores ofreciéndoles el perdón de Dios y , compadecido, curaba todo tipo de enfermedades y dolencias que afligían a los más pobres y marginados. Pero pronto chocó con la hostilidad de los responsables judíos y la desconfianza el rey Herodes Antipas. Su predicación era profundamente reformadora con respecto a la enseñanza judía y suponía una radical conversión. La casa de Simón y Andrés en Cafarnaúm parece haber sido para Jesús lugar de residencia y centro de irradiación de sus viajes misioneros (Mc 1,29).Se trata del acontecimiento más claramente atestiguado desde el punto de vista histórico, con una información precisa., también por parte de historiadores no cristianos como Tácito y Flavio Josefo. El orden seguido por Juan , el evangelista que escribió por último, parece el más cercano a la realidad. Son muchos los datos que concuerdan con las costumbres de la época: la flagelación antes de la crucifixión, el reparto de la ropa, la bebida drogada, el quiebre de las piernas al condenado, los lamentos de las mujeres (las "lloronas"), el letrero sobre la cruz con la causa de la muerte..Jesús antes de su muerte celebra una cena de despedida con sus discípulos en Jerusalén. Juan precisa que no fue la cena pascual de los judíos, sino una cena normal celebrada el día jueves antes de la Pascua que aquel año caía en sábado. La crucifixión se realizó el viernes, día de preparación (=parasceve) de la Pascua cuando los corderos eran inmolados en el templo y al caer la tarde se hacía la cena pascual con el cordero asado en las casas. Para Jesús no fue la pascua judía sino "su" pascua, "su" nueva alianza y él era el nuevo cordero inmolado por nosotros. El Sanedrín lo condenó a la lapidación por blasfemo, pero en realidad la verdadera causa de su condena fue por la incursión de Jesús en el templo contra los vendedores y traficantes, ya que el templo era su mayor fuente de ganancias. Siendo que la pena capital solo podían llevarla a cabo los romanos, entregaron a Jesús a Poncio Pilato acusándolo de sedicioso político y querer hacerse rey, para que fuera crucificado como un delincuente y maldecido por Dios (Dt 21,23). Y así se lo desprestigiaba definitivamente frente al pueblo.
LA PASION
Hechos históricos incuestionables son el grito de Jesús, su oración (el salmo 22), el reparto de las vestiduras entre los soldados, la sed del crucificado, las mujeres y su madre cerca de la cruz, la sepultura como era costumbre entre los judíos, muy apurada porque al caer el sol ya empezaba el día siguiente, que era Pascua, y cesaba toda actividad.…La crucifixión era precedida normalmente por la flagelación. El "flagrum" constaba de tiras de cuero con trozos de hueso o de plomo en el extremo. Era para abreviar la vida de los condenados en la cruz que a veces quedaban allí días y noches entre gritos atroces, con sus cuerpos desnudos presa de los perros, bestias salvajes y aves de rapiña. Poncio Pilato es el responsable legal de la muerte de Jesús en la cruz. Se trata de un personaje histórico que es definido por los historiadores de la época Flavio Josefo y Filón, como despótico, cruel y sanguinario; políticamente pragmático. Él no quería disturbios o levantamientos, sobre todo en ocasión de la Pascua cuando acudían a Jerusalén multitudes. Tampoco tenía escrúpulos en matar a judíos para conservar la "paz romana". Él también conocía las críticas de Jesús a los poderosos, su defensa de los oprimidos, su anuncio de un nuevo Reino que no era el de Roma y sabía que atraía multitudes; era por lo tanto una persona peligrosa, más que Barrabas, porque concientizaba al pueblo. Parecería que en los evangelios se intente disculpar a Pilato con sus idas y venidas, presentándolo como un hombre débil y atemorizado que cede a la presión popular. Pero Pilato no era un indeciso o un vacilante. En tiempos de persecución de la Iglesia por parte de los romanos cuando se escribieron los evangelios, obviamente no se quería chocar con las autoridades romanas. Sin embargo el proceso decisivo para Jesús fue el romano y el suplicio también; y fue el ejército romano que se encargó de la ejecución. Jesús fue condenado como subversivo y por pretender ser rey de los judíos y con él fueron llevados a la cruz otros dos subversivos (los ladrones no eran crucificados). Siguiendo a Mateo, que escribió su evangelio en el marco de las primeras polémicas con los judíos, lamentablemente la Iglesia le dio la responsabilidad de la muerte de Jesús a todo el pueblo judío; y no solo de aquel tiempo, sino de todos los tiempos. Los judíos pasaron a ser en la historia "el pueblo deicida". Eso dio lugar a persecuciones y discriminaciones contra los judíos por parte de la Iglesia. Además de entre las autoridades religiosas de aquel tiempo, a decretar su muerte por blasfemo no fueron los Fariseos y escribas sino tan solo los Saduceos y Sumos Sacerdotes, que eran más autoridades políticas que religiosas.
MUERTE DE JESÚS
Según Lucas, camino al Calvario, varias mujeres acompañaban a Jesús acongojadas. Estas mujeres valientes no eran las "lloronas" de los funerales (estaban prohibidas por los romanos) sino las que lo habían acompañado desde Galilea; daban testimonio de que Jesús era inocente y lo siguieron hasta el Calvario. Jesús murió en la cruz a las 15 horas del día 14 del mes de "nisan" (abril) del año 30. La vida de Jesús no terminó como una tragedia griega, sino con serenidad y abandono. Los mismos enemigos lo reconocieron: "Ha confiado en Dios" (Mt 29,43). También para Juan las últimas palabras de Jesús en la cruz son: "Todo se ha cumplido" (19,30).Jesús no se siente un fracasado, sino que tiene la certeza de haber cumplido con su misión. Jesús se queja con Dios porque sufre la prueba extrema de su silencio, de la soledad total. Es una queja afectuosa ("Dios mío, Dios mío"), no una rebelión o una protesta. En realidad estaba rezando el salmo 22 que termina con un acto de fe. Jesús está seguro de que entraría en el Reino de Dios (lo había prometido a uno de los crucificados con él). Hubo alguien que vio y escuchó todo y no era un cristiano. Era el capitán romano de la patrulla que ejecutó a Jesús y dijo: "¡Realmente era un justo!" (Lc 23,47). Él ha observado que Jesús no gritaba de rabia, no insultaba ni maldecía a nadie, callaba ante las burlas, rezaba, pedía perdón para sus verdugos y se interesaba de los demás. Todo eso superaba lo que en su experiencia había visto hasta aquel momento. No necesitó ningún signo extraordinario ni que Jesús bajara de la cruz, para creer en su inocencia. En los relatos de la pasión y muerte de Jesús como en todos los evangelios no es fácil separar lo estrictamente histórico de la interpretación que se les da a los hechos desde la fe en el Resucitado y desde una profunda relectura de las Escrituras. Los cristianos buscando el porqué a Jesús le había tocado sufrir una muerte tan cruel como injusta, en la Biblia pronto descubrieron que Jesús era el Siervo de Yavé profetizado por Isaías que cargaba con el peso de nuestros pecados. Dice Dios por medio de Isaías: "Por su sufrimiento mi siervo justificará a muchos y cargará con todos sus pecados" (Is 53,11). Juan recuerda la prescripción de la Ley referente al cordero de la cena pascual:"no le quebrarán ni un solo hueso" (Ex 12,46). Y esto se cumplió con Jesús que ya estaba muerto en la cruz, mientras que a los demás dos condenados les quebraron las piernas para que murieran rápido antes de la fiesta. Jesús es presentado como el verdadero cordero pascual de los cristianos que se sacrifica a sí mismo para todos. Sin embargo los primeros cristianos experimentaron la deshonra y la vergüenza de ser discípulos de un crucificado prácticamente fracasado, maldecido y abandonado por todos. Jesús no tuvo la muerte gloriosa de un profeta o de un mártir como Juan el Bautista. Veinticinco años después, san Pablo proclamaba: "Nosotros creemos en Cristo crucificado, vergüenza para los judíos y locura para los paganos" (1Cor 1,23). Jesús sabía que el destino que lo esperaba era la muerte violenta de los profetas. Pero siguió coherente con su predicación y acción hasta el final. Jesús no buscó la muerte; tampoco el Padre quiso su muerte. Jesús buscaba el Reino de Dios. Aceptó la muerte, y la muerte en cruz, por fidelidad al Padre y por amor a la humanidad.
Primo Corbelli
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