evangelio del domingo: AQUI ESTÁ LA SEVIDORA DEL SEÑOR

Evangelio del domingo

"AQUÍ ESTÁ LA SERVIDORA DEL SEÑOR"

La Iglesia en el último domingo de adviento antes de Navidad, nos presenta a Maria como la principal protagonista en el preparar los caminos del Señor. Ella es la mujer de fe; una fe que significa confianza, abandono , obediencia. Una vez que comprende que el mensaje del ángel esa es obra de Dios, se entrega. No le importa que puedan acusarla de adultera y ser apedreada porque ya está prometida a José, no le importa lo que dirá la gente. La suya es y será una fe difícil pero sabe que "para Dios no hay nada imposible" (Lc 1,37). El ángel le había prometido ser madre del Mesías que todos esperaban, rodeado de gloria y poder; y nace en una cuna de pastores. María es descripta en ocasión de la visita de los pastores o del encuentro con Simeón como una mujer llena de asombro y estupor por las sorpresas de Dios que  no comprende en un primer momento. Veía al niño crecer igual que todos los niños, pero "custodiaba" sus palabras (Lc 2,19). La palabra "custodiar" que se usa en Lucas no es un simple recordar; se subraya con ella el cuidado y la delicadez como cuando se tiene entre mano un tesoro. María ora y busca  luz en las Escrituras. Espera con paciencia que todo se aclare. Y Dios mismo lo hará a su debido tiempo aún a costa de largos años oscuros y sin relevancia. Cuando Jesús empieza su predicación, no solo es rechazado por los habitantes de Nazaret sino por su propios parientes que fueron a buscarlo para llevárselo porque decían:"se ha vuelto loco"(Mc 3,21); "no creían en él" (Jn 7,5). Las autoridades religiosas lo perseguían. Jesús se muda a Cafarnaúm y cuando los parientes quieren hablar con él Jesús les explica que ha venido a fundar una nueva Familia cuyos miembros son "los que escuchan la Palabra de Dios y la practican (Lc 8,21). Cuando una mujer de entre la multitud elogia a la madre de Jesús por haberlo criado y educado Él contesta que más que envidiarla habría que imitarla porque ella escucha la Palabra de Dios y la practica (Lc 11,27). Indirectamente declara a su madre como la primera integrante de la nueva Familia de Dios y debajo de la cruz será declarada  madre de esa familia (Jn 19, 26-27). María no tuvo ningún privilegio por ser la madre de Jesús y siempre creyó en Él. Aprendió a alejarse físicamente de su hijo pero siempre espiritualmente unida a El. Después de llevarlo en su seno, aprendió, como primera discípula de Jesús, a llevar sus enseñanzas en el corazón, fiel a Él hasta debajo de la cruz. Sus pocas y últimas palabras en el evangelio:"Hagan todo lo que Él les diga" (Lc 2,5). 

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