evangelio del domingo: TESTIGOS DE LA LUZ
Evangelio del domingo:
TESTIGOS DE LA LUZ
En este evangelio de san Juan se establece la comparación entre Jesús y Juan el Bautista elogiando a este por su humildad:"No era la luz..No soy el Mesías..ni Elías..ni el profeta..no soy digno de desatarle las sandalias". El no es la luz sino "testigo de la luz"(Jn 1,7) . Un testigo es alguien que puede hablar de lo que ha visto y oído. Cuando Jesús Resucitado envía a sus discípulos a predicar el evangelio, les dijo que ellos debían hacerlo como "testigos" de lo que anunciaban. La forma normal en que el evangelio llega a toda la humanidad es por medio de los testigos. Los discípulos hablaron de lo que habían visto y oído y en la mayor parte de los casos derramaron su propia sangre por sostener que lo que ellos decían era verdad. Por esa razón la palabra testigo"( que en griego se dice "martys"=mártir) se aplica ahora a quienes derraman su sangre por defender la fe cristiana. Marcos dice que Jesús eligió a los Doce "para que estuvieran con Él " (Mc 3,14). Los primeros testigos fueron los que acompañaron a Jesús y estuvieron muy cerca de él, lo oyeron predicar, vieron sus obras, lo vieron muerto y sepultado pero también resucitado. Hoy eso se da por el contacto personal con Jesús con una vida de oración, por la palabra del Evangelio que resuena dentro de nosotros mismos, por la fraternidad que practicamos. Se da testimonio de Jesús al mundo que no lo conoce (Jn 1, 26) más que con palabras, con la propia vida transformada por el Espíritu de Jesús. De nada valen las palabras verdaderas y hermosas que decimos sobre la doctrina de nuestra fe, si luego les quitamos credibilidad actuando de una manera indigna de las palabras que hemos pronunciado. Quedamos admirados ante la vida de los santos, la que no se explica ni se entiende sino es por Dios. ¿Qué serían ellos sin Cristo? Son como espejos que reflejan la verdadera luz que es Cristo. Juan el Bautista no era la luz, sino un testigo de la luz. Era el alba que preparaba el surgir del sol, era la voz que preanunciaba la Palabra. Era el amigo del Esposo. A veces en nuestro trabajo apostólico con nuestro activismo creemos ser los protagonistas de la evangelización. Pero es Él el Sembrador que siembra y hace crecer la semilla ( a nosotros nos toca preparar el terreno), es Él el Pastor (y las ovejas son suyas), es Él el dueño del campo ( y nosotros simples peones). En la Iglesia nadie debe eclipsar al único Padre, al único Maestro, al único Pastor. El Evangelio no habla de jerarquía sino de servicio e invita a desterrar todo tipo de poder (Mt 23, 8-11) porque entre nosotros somos hermanos . Si no actuamos como testigos de Jesús, llevando la gente a conocerlo y encontrarlo, le estamos negando un derecho esencial. Necesitamos testigos que nos señalen al Salvador con el dedo de la mano y sin vueltas, como hizo Juan el Bautista. El Cristianismo antes que nada no es una ideología, una doctrina, una moral ni una de las tantas religiones que profesan la fe en Dios. Es conocer, amar y seguir a una persona que ha vivido en nuestra historia humana y sigue vivo entre nosotros; Jesús de Nazaret, el Cristo.
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