para pensar: MILLONES NO CONOCEN A CRISTO
para pensar:
MILLONES NO CONOCEN A CRISTO
Las Iglesias cristianas están difundidas en todo el mundo, pero millones de personas aún no conocen a Cristo ni al evangelio. ¿Qué pasa con ellos? Muchos hombres y mujeres de buena voluntad ignoran a Cristo y a su mensaje, pero no es por su culpa; viven cumpliendo con los diez mandamientos que Dios ha puesto en el corazón de cada uno y sobre todo con los dos grandes mandamientos (el amor a Dio y al prójimo) que según Jesús resumen la Ley y los Profetas. El mismo Jesús propone este criterio en la parábola del juicio universal para todos.. Hay muchísima gente que hace el bien y no está lejos del evangelio y de Jesús aun habiendo sido educada en otras religiones. El Niño Dios ha venido para todos y la gruta de Belén no tiene cerrojos: está abierta para pobres y ricos, judíos y extranjeros, blancos y negros, cristianos y no cristianos. Dios no quiere que nadie se pierda. No por eso resulta superflua la predicación del evangelio y el conocimiento de Cristo. Él no vino a hablarnos tan solo de la vida eterna, sino a enseñarnos una vida más humana y fecunda, el verdadero camino de la paz, para que vivamos felices. Y esto no solo a nivel personal y familiar, sino también a nivel social y político en una sociedad como la de hoy con tanta corrupción, injusticias, codicia y violencia. El problema más grave es cuando los cristianos que deberían dar el ejemplo viven en la práctica como si Dios no existiera, a pesar de haber sido bautizados. Hay un montón de gente que en realidad no cree ni deja de creer; y eso lleva, casi sin darse cuenta, a la indiferencia y uno se despreocupa de lo espiritual. Hay cada vez más gente que se declara "católica no practicante". Es una religiosidad light, cómoda, poco exigente, superficial. Puede haber hasta "practicantes" (van a misa) pero no se identifican con el magisterio de la Iglesia. Viven la fe a su manera. Se terminó el cristianismo convencional, fruto de costumbres que se han transmitido a lo largo de siglos en la sociedad y las familias; pero la verdadera fe debe ser fruto de una convicción personal , prescindiendo de apoyos externos. La evangelización en occidente se hizo desde el poder. Antes la Iglesia tenía fuerza, se llenaban las iglesias; se multiplicaban sus obras grandiosas y las autoridades religiosas figuraban en los escenarios junto a las autoridades civiles. Pero Jesús no nos mandó a conquistar el mundo o a tener poder en la sociedad; nunca pidió que los cristianos fuéramos muchos, ni habló de números sino de ser sal y luz del mundo, levadura en la masa. En la primera Iglesia los cristianos se expandieron rápidamente porque todos se sentían misioneros y testigos de Jesús. y su testimonio de vida era como un contagio que se iba propagando de persona a persona. En el futuro será de inmensa importancia estar integrados en una pequeña comunidad cristiana viva, fraterna y misionera. Es bueno aspirar a un Iglesia más numerosa pero lo que más importa es ayudar a la implantación del Reino de Dios sobre la tierra. p.c.
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