AMAZONIA: UNA VOZ PROFETICA
AMAZONIA:
UNA VOZ PROFETICA
El obispo Erwin Krautler es austriaco de origen, pero naturalizado brasileño. Misionero desde la década del sesenta ha trabajado constantemente en Amazonia. Fue obispo de la diócesis de Xingu, la más extensa del mundo con 365 mil km. cuadrados. Es conocido internacionalmente por su lucha a favor de los pueblos originarios, del medio ambiente y de los campesinos pobres. Grandes empresas multinacionales deforestan (los pueblos indígenas viven de la selva) queman, plantan pasto para la ganadería, provocan sequía, contaminan las aguas de los ríos que ya no tienen peces. El obispo habló hasta en el parlamento de Brasil para defender a los pueblos indígenas, sus reservas, su cultura. Fue amenazado de muerte a lo largo de 30 años y vive acompañado por dos policías de civil las 24 horas del día. Habla el idioma Kayapó y los indígenas lo honran con el título de "Gran Cacique". Sufrió un atentado que lo dejó en el hospital varios meses. Recibió el Premio Nóbel Alternativo en el 2010. Fue obispo de Xingu por 34 años, de 1981 al 2015. Tenía 800 parroquias y 30 sacerdotes (algunos ancianos). Las parroquias eran y son atendidas por laicos; dos tercios por mujeres. Anuncian la Palabra, enseñan, presiden comunidades, celebran algún sacramento. Las mujeres son responsables del 70% de las comunidades de Amazonia: bautizan, son catequistas, rezadoras, misioneras. Ven al sacerdote en promedio una vez al año para la eucaristía y las confesiones. Krautler se quedaba en su casa tan solo tres, cuatro semanas al año. Siempre viajaba para rezar misa, confesar y celebrar confirmaciones quedándose dos días en cada comunidad; para cruzar los ríos tenía un pequeño barco a vapor. Ya retirado, en una reciente entrevista, él que había sido el inspirador del Documento de Trabajo del Sínodo Amazónico de 2019, se declaró decepcionado por no haber logrado que varones de fe demostrada, aunque casados, pudieran ejercer el sacerdocio y la mujeres el diaconado. "El 80% de los obispos pidió eso. No se puede seguir enviando a la Amazonia misioneros de otras culturas. Esa era la única solución para nuestras comunidades que no entienden el celibato; el celibato además no es más importante que la eucaristía. Al restringir la ordenación sacerdotal a varones célibes, se da la impresión de que se prohíba al pueblo acceder a la eucaristía; y por eso pasan a las sectas. Quizás haga falta un nuevo Concilio".
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