para pensar: "DIOS ASÍ LO QUISO"

Para pensar

"DIOS ASÍ LO QUISO"

La muerte el 12 pasado en Inglaterra de la pequeña de 8 meses Indi Gregory ha causado indignación mundial. Las autoridades sanitarias y los jueces ordenaron descolgar el aparato respiratorio de la niña contra la voluntad de sus padres, porque tenía una enfermedad terminal y así se les evitaba más sufrimientos. Hasta no se le permitió que muriera en su casa. El gobierno italiano concedió la ciudadanía italiana a la nena para poder transferirla al hospital pediátrico del Niño Jesús en Roma, que se ofrecía para brindarle todos los paliativos necesarios para una muerte digna, si esto era el caso. Fue rechazado el pedido. El Papa intervino personalmente , rezó junto a los padres de la nena, pero no hubo caso. Ella, después de haber sido bautizada, murió en los brazos de su madre. Sucede a menudo que se le eche la culpa a Dios de todas las desgracias que nos sobrevienen y así pasó también en este caso. Jesús lloró frente a la muerte de Lázaro y otra vez hubiera llorado frente a la muerte de Indi, una bellísima criatura de ojos grandes y claros. Escribe el p.Primo Corbelli:

"Era en el Antiguo Testamento que se decía que así como Dios hace llover y salir el sol , también manda la peste y las enfermedades; y eso Jesús lo desmintió categóricamente (Lc 13,4; Jn.9,1-4). Sin embargo también hoy se escuchan frente a un hecho lamentable o a enfermedades incurables frases como estas: "Dios así lo quiso", "es voluntad de Dios", "que se haga la voluntad de Dios". Por el contrario Dios, que es nuestro Padre, no quiere vernos sufrir y si envió a su Hijo a este mundo fue para curar y salvar. Lo que pasa es que nuestra naturaleza es vulnerable, no somos ángeles; un paraíso en la tierra es un contrasentido como querer un círculo cuadrado. Se dice a veces que Dios "permite" el mal (supuestamente para nuestro bien) pero la Biblia no usa nunca esa palabra porque suena a complicidad. Dios es incapaz de hacer el mal, aún a fin de bien;  sería cruel si lo hiciera, pudiendo evitarlo. Tampoco tolera, ni se resigna, ni deja correr las cosas."Permitir" significaría asistir sin intervenir, sin comprometerse. Por el contrario Dios se solidariza con nosotros en las pruebas y sufrimientos para superarlos. Otra cosa es afirmar que Dios sabe sacar un bien también del mal ("no hay mal que por bien no venga") y esto es verdad. En el libro de Job Dios niega su participación activa en el mal y condena a sus amigos que defienden a Dios de manera equivocada. Podemos aprovechar la cruz llevándola por amor, junto con Jesús para la salvación del mundo pero no con una resignación pasiva y frustrante. Frente a una muerte prematura de una criatura, decir que Dios se lo ha llevado, que lo ha querido a su lado, es falso e irritante. Hay que rebelarse frente al dolor inocente, frente a millones de niños que mueren, no por voluntad de Dios sino víctimas del hambre, la miseria, las guerras, la ignorancia y brutalidad humana. Obviamente es legitima la oración de un madre que pide con fe a Dios el milagro de la sanación de su propia criatura que tiene una enfermedad terminal. Pero el recurso habitual al milagro sería incompatible con la dignidad humana. Dios no puede suprimir los males de este mundo con la varita mágica sin anular al ser humano. El sueño de Dios se cumplirá cuando, con la colaboración del hombre, podrá "secar todas sus lagrimas  y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porqué todo lo de antes pasó" (Ap 21,4)".

Fuente: del libro BUSQUEN MI ROSTRO (Primo Corbelli) ed.claretiana

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