ONU: REARME MUNDIAL
ONU:
REARME MUNDIAL
A pesar de constatar todos los días la inutilidad y la brutalidad humana de las guerras como en el caso actual de Ucrania y Gaza con la posibilidad real de un conflicto nuclear, empezó de nuevo un desenfrenado rearme mundial y una carrera armamentista impresionante. Alemania, que padeció como nadie los horrores de la segunda guerra mundial, elaboró un histórico plan de rearme, el mayor desde la segunda guerra mundial. Este país se había comprometido a no suministrar armas a países en guerra y ahora enfrenta el mayor gasto en armas de los últimos 83 años. Japón, después de siete décadas de desmilitarización como consecuencia de las dos bombas atómicas, ahora por el peligro que representan China y Corea del Norte, encaró el mayor presupuesto militar desde la segunda guerra mundial. China calcula para el 2030 disponer de mil cabezas atómicas. Estados Unidos y Rusia están al frente de esta carrera de modernización de los arsenales de armas (con el 95% del total de los gastos). Los países europeos se están rearmando y pueden llegar a gastar 400 mil millones de dólares al año. Ya hay más de 60 mil bombas nucleares, equivalentes a cuatro toneladas de explosivo por cada habitante del planeta. Un solo misil nuclear lleva en su cabeza el mismo potencial destructivo (dos megatones) empleado en la segunda guerra mundial. Esta nueva fiebre armamentista se expande también en Asia y África con el pretexto del terrorismo, pero ha advertido la ONU: "Es una ilusión creer que se pueda combatir el terrorismo con el rearme militar, ni que un país pueda defenderse con el uso de armas nucleares". Hay guerras olvidadas en una veintena de países en el mundo. Tiene razón el Papa Francisco cuando desde hace tiempo advierte que "ya ha empezado la tercera guerra mundial por etapas". Como siempre, a los profetas no se los escucha y después llegan las consecuencias que todos conocemos, las que como siempre las tienen que pagar las poblaciones inermes. Este año se conmemoran los sesenta años de la famosa encíclica de Juan XXIII, Pacem in terris (=paz en la tierra), en la cual ya se denunciaba que "en nuestra época que se jacta de poseer la energía atómica resulta absurdo sostener que la guerra es un medio apto para resarcir el derecho violado". Hoy ha desaparecido toda proporción entre los daños de un guerra y el bien que se pretende defender, sea cual fuera, debido al poder destructivo de las armas modernas. Es además un escándalo intolerable que supone gastar más de un millón de dólares al minuto en esta carrera, ante una humanidad hambrienta. Un solo tanque moderno equivale al presupuesto anual de la FAO, la organización de la ONU que busca aliviar el hambre en el mundo.
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