NO ES DIGNO DE MI
NO ES DIGNO DE MI
El domingo 2 de julio nos presenta un evangelio donde por tres veces Jesús declara que no es digno de él el discipulo que ama más a su padre y a su madre, a sus hijos e hijas, y al que no toma su cruz para seguirlo. El reino de Dios es un don gratuito para todos, pero no es barato porque requiere ciertas condiciones. Para gozar del banquete hace falta el vestido nupcial (Mt 22,11); la puerta es angosta y requiere esfuerzo para entrar (Mt 7,13). El que se consagra al Reino no tiene donde recostar la cabeza y debe desligarse de los vinculos familiares. Debe tomar su cruz de " cada día" (Lc 9,23) y seguirlo. Además de la cruz de la persecución que ha de sufrir el que lo sigue, debe cargar con "su cruz", la que nos fabricamos nosotros mismos y que nos imponen las circunstancias , sin huirla o descargarla sobre lo demás. No significa buscarla, sino aceptarla y llevarla junto a Jesús para la salvación del muundo. Dice también Jesús:"El que quiere salvar su vida la perderá y quien sacrifique su vida por mi la salvará". Significa que el que fracasa en la vida, soltero o casado, es el que no sabe amar. Así nos enseña Jesús. La persona humana se realiza amando, gastando su vida por los demás. El hombre no aprovecherá su existencia cerrandose en si mismo, sino donándose. La vida es un don recibido gratuitamente por Dios, que hay que compatir con los demás. En el evangelio de hoy Jesús tiene otra expresión que desconcierta:" el que ama a su padre o a su madre más que a mi no es digno de mi". Es que Cristo vino a fundar una nueva familia que debe ser la preocupaión máxima para todos.No se trata de romper con la familia natural, sino de no dejarse atar por ella cuando hay que seguir a Jesús y obedecer a Dios. Jesús tuvo problemas con sus parientes; el momento más dificil de la vida de Jesús fue cuando se decidió a abandonar el clan familiar para establecerse en Cafarnaúm. Significaba perder cualquier vinculación con el grupo protector y era una vergüenza para el clan. Un día sus parientes fueron a buscarlo porque decían: "se ha vuelto loco" (Mc 3,21). Igual que los habitantes de Nazaret, no creían en Él como enviado de Dios (Jn 7,5). Cuando otra vez sus parientes lo buscan para hablar con ÉL, Jesús les explica que ha venido a fundar una "nueva familia": la Familia de Dios de la cual son miembros "los que escuchan la Palabra de Dios y la practican" (Lc 8,21). Jesús no rechaza la familia carnal, pero esta pasa a un segundo lugar.Él sigue queriendo a su madre y a sus familiares, pero primero está el Reino de Dios. Es lo mismo que cuando Jesús a lo doce años les dijo a José y Maria:¿no sabían que yo debo estar en las cosas de mi Padre?". Maria meditaba constantemente en su corazón estos hechos buscando la voluntad de Dios, pero tampoco ella entendía (Lc 8,21). Con el tiempo Maria aprendió a alejarse fisicamente de su hijo y, después de haberlo llevado en su seno, llevaba todas sus palabras en el corazón. Ella será declarada madre de esta familia debajo de la cruz y será el alma de la primera comunidad cristiana.
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