MISION DE PAZ DEL VATICANO

 

                                             MISION DE PAZ DEL VATICANO

El economista italiano Stefano Zamagni, uno de los más importante asesores laicos del Papa Francisco, aseguró al diario italiano "Il fatto  quotidiano" que, pese a las desmentidas de  Moscú y Kiev, la misión de paz del Vaticano existe y los diálogos empezaron hace ocho meses. Zamagni es presidente emérito de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales y ya en septiembre pasado había presentado un plan de paz en siete puntos, que en la prensa mundial pasó desapercibido. Sin embargo fue la base para el comienzo de las negociaciones entre las partes y en forma clandestina. El secretario de estado del Vaticano card. Parolin confirmó esos diálogos y se extrañó de las desmentidas de ambos gobiernos. Añadió Zamagni: "Era previsible que por agotamiento se llegara a un dialogo, aunque clandestino, ya que era evidente que esta tragedia no se podía resolver con las armas. Estamos en la recta final y esperamos una respuesta en los próximos meses". El Vaticano ya intervino  en el intercambio de militares presos entre Ucrania y Rusia y ahora se apresta a trabajar para que los rusos devuelvan los chicos ucranianos deportados, a sus propias familias. Pero la diplomacia vaticana no se resigna a que siga la guerra porque, como dijo el Papa, "No se llegará a la paz sin un cese del fuego y el comienzo de negociaciones. Si se sueña con la venganza, la eliminación y la humillación del enemigo, nunca habrá paz. Una paz construida sobre los escombros del enemigo, nunca será una verdadera paz. Sería poner las bases de una futura guerra". Solo una negociación, en la que cada parte esté dispuesta a ceder en algo, hará posible una futura, duradera y necesaria convivencia entre pueblos vecinos y hermanos. Ya a comienzos del año pasado el Papa, invitado a visitar a Ucrania, había dicho:"No quiero hacer nada que ponga en riesgo los objetivos superiores, que son corredores humanitarios, tregua y alto al fuego,  el fin de la guerra . La guerra es el fracaso de la política. Hace falta una política mejor, que eduque para la paz. Una política que se basa en la lógica perversa de las armas y olvida a la gente (que es la que más sufre en una guerra) en nombre de intereses de parte o de poder, lleva a la brutalidad e inhumanidad. Cada guerra deja al mundo peor de como lo encontró". El Papa teme la vuelta a los bloques militares y políticos, a la guerra fría entre este y oeste , a la "desunión europea" y al rearme mundial. Y dirigiéndose a los líderes mundiales se queja amargamente: "No se ha hecho todo lo posible para detener la guerra. Esta guerra no es una película de vaqueros; genera odio y venganza por generaciones". El pueblo de UCRANIA (y no solo de Ucrania) demasiado ha sufrido como conejillo de India: por los menos cinco millones de desplazados internos y ocho millones de expatriados. Sin embargo en occidente se sigue hablando de armas y más armas; hablar de paz es como ceder a los rusos, resignarse a la derrota frente a un agresor injusto. Por eso el Papa ha mantenido la equidistancia ("yo no soy el  capellán de occidente", dijo). Equidistancia que no es neutralidad, porque el Papa ha condenado la agresión rusa más de 200 veces, pero se ha propuesto como mediador vista la inoperancia de la ONU. Por eso está dispuesto a ir a Moscú, a hablar con el patriarca Kirill (aunque este haya dicho a los soldados rusos:"la guerra contra Ucrania lava todos los pecados")  y a aprovechar cualquier rendija de paz como ha hecho en el reciente viaje a Hungría.

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