DECLARACIONES DEL CARDENAL KASPER
DECLARACIONES DEL CARDENAL KASPER
El cardenal alemán Walter Kasper es un apreciado teólogo, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos y en distintas ocasiones ha hecho estas declaraciones sobre la actualidad de la Iglesia. "Hay que reconocerlo. La Iglesia Católica está en una profunda crisis en todo el mundo occidental. Y con una Iglesia en crisis es inevitable hablar de cambios. Ya se está dando con el Papa actual un proceso de transición y transformación. Es un proceso que implica cambios que no pueden darse de la noche a la mañana. No pueden darse en un solo pontificado; se necesitarán dos o tres pontificados. El camino de la reforma de la Iglesia no será llevado a cabo por Francisco, pero este abrió caminos. El pontificado actual no debería ser una anécdota, un paréntesis, sino el comienzo de una nueva era en la Iglesia. Debemos habituarnos a pensar en la idea de que hay una época que toca su fin; y eso es doloroso para muchos que piensan: "siempre se hizo así" y añoran la misa en latín, la comunión en la boca etc. Tampoco hay que creer que con la abolición del celibato habrá más curas; la experiencia de las iglesias evangélicas demuestra lo contrario. Lamentablemente el entusiasmo inicial para el programa pastoral de Francisco en Evangelii Gaudium, se ha desvanecido. Han crecido las tensiones internas entre los conservadores fundamentalistas y los progresistas ideológicos..Volver plenamente al Evangelio y al Concilio necesitará mucho tiempo para un cambio cultural realmente duradero. El proceso sinodal actual busca terminar con el clericalismo eclesiástico que viene de siglos. La crisis actual viene de antes del Concilio. No es el Concilio que ha provocado la crisis de fe en occidente; sin el Concilio estaríamos mucho peor. Los escándalos de abusos sexuales en la Iglesia han afectado profundamente la credibilidad de la misma y de sus ministros. Por eso no hay más remedio que promover cambios profundos. Pero no se trata de arrojar por la borda todo lo de antes y las estructuras de siempre, sin reflexionar sobre sus raíces a la luz del evangelio. Lo que está pasando en Alemania ha superado mi imaginación; se exige la supresión del celibato, la ordenación sacerdotal de las mujeres, el gobierno colectivo de obispos y laicos y se piensa que estos cambios puedan encontrar consenso en la Iglesia universal. . En Alemania se tendría que discutir sobre cosas que ya hoy se pueden cambiar en la Iglesia local y no sobre cuestiones que afectan a la Iglesia universal. No se puede reinventar la Iglesia; renovarla sí. No hay que confundir una Iglesia renovada con una Iglesia nueva".
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