GIANNA BERETTA MOLLA, ESPOSA Y MADRE
GIANNA BERETTA MOLLA, ESPOSA Y MADRE
El 28 de abril pasado se han celebrado los sesenta años de la muerte de la italiana santa Gianna Beretta de Molla, madre de tres hijos pequeños, y de un cuarto recién nacido.. Era una doctora pediatra y optó por la vida de la criatura que iba a engendrar en lugar de la suya propia, debido a un cáncer uterino. Fue un gesto juzgado por muchos como insensato y fanático. Pero ella era una católica ferviente y no pensó que su criatura fuera un agresor del cual defenderse legítimamente, sino un hijo más por el cual estaba dispuesta, por amor, a dar su vida. Rechazó el aborto. Ya tenía tres hijos, pero ella quería "dar más hijos a Dios para que lo amaran y lo sirvieran". Provenía de la Acción Católica y siendo doctora en medicina y cirugía era conocida por atender en particular a las madres, a los niños y los ancianos pobres. Era una esposa fiel y madre amorosa, una mujer común llena de alegría, enamorada de la vida, de la pintura, de la música, del teatro, de las amistades y hasta del deporte (esquí y alpinismo); conducía su coche. Iba a misa todos los días, hacía meditación y lectura orante de la Biblia, rezaba el rosario.., pero era una mujer moderna, no una santurrona. Participaba activamente de la vida de la parroquia sin olvidar los deberes de casa. Su esposo era un ingeniero, Pietro Molla, que la amaba y acompañaba sin pensar que tenía al lado una santa, hasta que él y sus hijos pudieron ver el retrato de Gianna en las paredes de la basílica de Sn Pedro el día de su canonización. Después de la intervención quirúrgica por el cáncer, Gianna pudo salvar la vida de la nena que iba nacer y ella esperó los siete meses que quedaban para el parto con serenidad poniéndose en las manos de Dios. Antes del parto dejó dicho: "Si hay que decidir entre mi vida y la de la niña, no duden en elegir la suya; se lo exijo". Y así fue. El 21 de abril de 1962 dio a luz a Gianna Emanuela. Siete días después, con la satisfacción de haber estrechado en sus brazos a la beba, moría ella repitiendo: "Jesús te amo, Jesús te amo..". Tenía 39 años. Ella sabía, y lo decía, "cuanto cuesta morir cuando los hijos son chicos" pero acudía a la frase de Jesús: "No hay mayor amor que dar la vida para los que uno quiere". Ahora Gianna Emanuela es también médica y pediatra y sigue el camino de fe y de amor de su madre. Hablando de santa Gianna, dijo el cardenal Carlo Maria Martini: "Es la santidad de los que viven la vida ordinaria de manera extraordinaria".
Primo Corbelli
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