JACINTO VERA "EL OBISPO GAUCHO"

                           JACINTO VERA, EL OBISPO GAUCHO

El 6 de mayo próximo será beatificado en Montevideo por  el arzobispo de Brasilia Paulo Cesar Costa como delegado papal, en el estadio Centenario, el primer obispo de Uruguay Jacinto Vera. La Iglesia en Uruguay tiene menos de 150 años de historia. En Uruguay, que conquistó su independencia en 1830, la Iglesia se instaló primeramente como Vicariato ApostólIco con sede en Montevideo ; Vera fue el cuarto vicario apostólico y el primero en ser ordenado obispo. En 1870 participó del Concilio Vaticano 1° en Roma. Con la creación de la diócesis de Montevideo en 1878, la que abarcaba a todo el país, Vera pasó a ser el obispo de todo el país al que recorrió de punta a punta, de arriba abajo con todo los medios de transporte de aquella época. Según el obispo uruguayo Herberto Bodeant "más que visitas pastorales eran verdaderas misiones, predicando y administrando sacramentos en los lugares más alejados de Montevideo"; doquiera quedan aún huellas de sus pasos. Fundó el primer seminario, trajo al país congregaciones religiosas, promovió el laicado de acuerdo a su época, la prensa católica. Se relacionó por escrito con san Juan Bosco y la presencia de los salesianos es aún hoy significativa. Frente al racionalismo imperante de la época, hasta tuvo un conflicto con el gobierno y fue desterrado por un tiempo a Buenos Airees. Según Bodeant: "Uruguay tiene la fama bien ganada de ser el país más secularizado de América Latina, sin una religiosidad fuerte. Si bien Uruguay se caracteriza por ser un país de bastante estabilidad política, a nivel espiritual carece de un sentido de la vida, como lo demuestra la cantidad de suicidios". Uruguay presenta una de las tasas más altas de este flagelo en toda América, con una tendencia creciente en  los últimos veinte años, llegando a ser la primera causa de muerte violenta en el país. Por eso puede considerarse como un territorio de misión y el obispo misionero Jacinto Vera puede ser una figura  inspiradora también hoy. Según el cardenal Daniel Sturla de Montevideo "hay un antes y un después en la historia de la Iglesia en Uruguay con Jacinto Vera". Según los testimonios de la época, Vera era un hombre humilde, comprensivo, cercano, corrigiendo sin agredir, preocupado por atender a pobres, enfermos, presos.  El obispo gaucho murió en 1881 mientras misionaba en Pan de Azucar (departamiento de Maldonado). Sus restos descansan en la catedral de Montevideo. En su sepelio Juan Zorrilla de San Martin declaró entre lagrimas: "Nuestro padre, maestro y amigo, nuestro santo ha muerto".

                                                                                                                               P.C.

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